En el mes de Abril de 1965 el Dr. Jose Francisco Peña Gómez, hizo un llamado al pueblo a través de ´´Tribuna Democrática programa radial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) para que tome las armas para tratar de reinstalar en el poder al profesor Juan Bosch sin realizar nuevas elecciones.
Bosch ganó ampliamente las primeras elecciones generales luego de la caída del régimen tiránico de Rafael Leónidas Trujillo Molina. El certamen comicial se realizó bajo lluvias en todo el país el 20 de diciembre de 1962. Siete meses después de tomar posesión el 27 de febrero de 1963, fue derrocado por un golpe cívico-militar que lo obligó a exiliarse en Puerto Rico.
La convocatoria que hizo el doctor Peña Gómez generó convulsión en la capital y San Francisco de Macorís. Este es el único pueblo del interior del país que respondió al llamado. Una pléyade de jóvenes de sentimientos democráticos espíritu indomables se lanza a las calles con armas cortas y largas, machetes cuchillos, palos y todo tipo de objetos cortantes.
En San Francisco de Macorís la revolución fue de corta duración debido al poco apoyo que brindó la población al grupo de jóvenes que respondieron al llamado. muchos residentes en la ciudad huyeron a guarecerse en la zona rural.
Otro factor negativo que incidimos en gran manera, fue la falta de preparación táctica a diferencia de Santo Domingo donde un grupo de hombres ranas y militares bien entrenados tomaron la dirección y el comando de la revolución.
Los jóvenes revolucionarios de San Francisco de Macorís tuvieron que abandonar las armas ante un ejército que los
superaba en número y preparación militar. Pero se dirigieron a Santo Domingo cruzando fincas.
Hablan Abel González y José -Fénix- Florencio
Abel Gonzáles narró para EL JAYA la odisea que tuvieron que pasar tanto él como su compañero José Florencio (Fénix) para arribar a la capital. Llegaron por separado y Cuenta Fénix que tan pronto pisó en ciudad nueva se integro al comando que dirigía Sambe Amparo, comandante de la revolución oriundo de San Francisco de Macorís.
En el sector de Villa Juana se encontró con varios compañeros de Pueblo Nuevo de San Francisco de Macorís con quienes se integró a los grupos que se lanzaron al asalto de la fabrica de clavo que estaba cerca de la avenida Tiradente de la capital dominicana.
Afirma que tuvieron que durar dos días escondidos cerca de la fabrica por temor de ser sorprendidos por patrullas militares, además de que cogerían las armas para defenderse.
Recuerda que después de salir del escondite cerca de la fabrica de referencia se unieron a otros grupos armados los cuales le quitaron un tanque de guerra a miembros del Ejército Nacional.
«Con este tanque y dos jeeps» -revela Abel- «nos dirigimos al asalto de la Fortaleza Ozama que estaba fuertemente defendida por soldados, pero los constitucionalistas abríamos fuego desde diferentes flancos mermando la defensa de los militares.
De su lado, Fénix narra que «en un momento de la lucha, el tanque se posicionó al frente de la fortaleza y de varias bazucas abrieron troneras que facilitaron la entrada de los constitucionalista».
Abel González continúa el relato y expresa que «al penetrar a la fortaleza encontramos un militar muerto y a su lado en el suelo una ametralladora sin peine pero que a pocos pasos se encontró una saqueta con varios peines de los cuales introdujimos uno a la ametralladora».
Ya armado Abel empezaron a disparar contra blancos enemigos y al llegar a la segunda planta de la fortaleza se encontró en el suelo una pistola 45 la cual introdujeron entre la correa y el pantalón.
Con la emoción de sentirse bien armados, Abel dispara su ametralladora contra todo enemigo que se mueve y en el fragor de los disparos llega a una habitación y al mirar a la izquierda percibe presencia humana y descarga la ametralladora contra la pared destruyendo las caras de tres cuadros de los padres de la patria.
«El asalto a la fortaleza Ozama fue desastroso para ambos bandos, pero los militares llevaron la peor parte, pues muchos policías corrían despavoridos llenos de miedo y terror, muchos se lanzaron al rio donde eran capturados y asesinados a mansalva», recuerda Abel.
Durante el desarrollo de la revolución en ciudad nueva el coronel Manuel Ramón Montes Arache, capitán de navío, decidió mandar un contingente armado a San Francisco de Macorís y Tenares con la intención de que otros pueblos se unieran a la lucha.
Al llegar a San Francisco de Macorís, los miembros del grupo hicieron contacto con algunos compañeros que tenían armas escondidas.
«Las armas estaban escondidas en una casa en construccion en la calle Castillo esquina Colón propiedad de Rafael Mateo. Se escogió este lugar porque estaba próximo al cuartel de Bomberos desde donde se le iba a disparar al cuartel policial con una bazuca», declaran Abel y Fénix.
Mientras Abel Gonzáles y otros compañeros entraron a la casa en construcción en busca de las armas, Fénix se quedó de vigilante afuera. Pero un empleado de una estación de gasolina que estaba al lado de la construcción se dio cuenta de lo se estaba tramando y llamó a la policía, sostienen.
La policía llego de inmediato haciendo prisionero al grupo. Cuando vieron a Fénix en la esquina la policía le preguntó qué hacía en esa esquina a lo que el le respondió: «yo soy el sereno de Manolin Silva. José Eugenio Ortiz (fallecido) que era teniente de los bomberos le dijo a la policía: yo lo conozco el es del barrio, la policía se marchó y Fénix puso pies en polvorosa rumbo a la capital.
A los dos días de este hecho la policía se presentó a la casa de la madre de Fénix preguntando por él. Ella le respondió que hacía días que no lo veía. Ellos le dijeron: «doña cuando los atrapemos usted no lo va a conocer porque lo vamos a picotear.
Fénix refiere que cuando salen de la capital para el Cibao, tenían la idea de asaltar no solo la fortaleza y el cuartel de la policía de San Francisco de Macoris, sino también a Castillo y Tenares.
Para el asalto a Tenares el grupo estaba formado por Fénix, Juanito Lantigua (Cocalán), Abrahansito Vargas, Leal Prandy (La Chuta), Homero Hernández, del 14 de Junio; José Guzmán, (Yiyo el plomero), Valdemiro Castro, Frank Sosa Duarte y José Veras (La Garza), entre otros.
Fénix explica «que no pudimos tomar a Tenares porque la dirección del movimiento estaba dividida entre los dirigentes del Movimiento Popular Dominicano (MPD) y el 14 de Junio (1J4), los cuales se contradecían. Tuvimos que abandonar a Tenares cruzando fincas a pie hasta llegar cansados y hambrientos a Macorís. Tres días duramos para llegar ya que sólo caminábamos de noche».
Fénix sostiene que «un hombre importante que no participó directamente en la revolución fue el abogado Dr. Germán García quien le entregó dos ametralladoras Cristóbal y un fusil Mauser con sus respectivos cargadores».
En el levantamiento de Tenares hay que resaltar la figura de Valdemiro Castro, hombre de gran valor y experiencia en guerra de guerrillas, ya que estuvo al lado del gran Hochiminh y de Fidel Castro en la Sierra Maestra.
Fénix recuerda que un día Valmiro Castro les dijo que «el que no tenga valor para sacrificarse, por lo menos que tenga valor para callarse ante los que se sacrifican».











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