Querido Robot, tú eres la parte operacional de la llamada Inteligencia Artificial (IA) y tienes brazos, piernas, ojos, oídos, cabeza, boca, pero no tienes sentimientos, emociones, pena, alegría, ganas de amar, ganas de abrazar, ganas de decir a Dios, te quiero, te extraño, te besos, quiero hacer el amor contigo, pero antes quiero hacer pipí, hacer caca, fumarme un cigarrillo, tomarme una copa de vino, escuchar una canción de José José; candilejas escrita por Charlie Chaplin a su esposa cuando él tenía 80 años.
Señor Robot, un científico inglés llamado Stephen Hawking, dijo que la Inteligencia Artificial se puede convertir en un peligro para el mundo, no por la Inteligencia Artificial, sino por la falta de inteligencia emocional, ni siquiera por la capacidad de razonar, sino por la incapacidad de amar voluntariamente, por no sorprenderse ante un niño que llora por falta de leche materna o el esposo que llora porque su mujer se fue para siempre, o sentir el vacío por la espera de Penélope, la de la canción, que se sentó en un banco de la estación del tren en espera de su amante y de tanto esperar se le secó la piel.
Señor Robot, usted está lleno de cálculos matemáticos, de algoritmos, pero sin una gota de sentimiento, usted es capaz de tirar un misil y llegar con precisión a un hospital de niños y matarlos a todos sin darle oportunidad a un grito de dolor y usted señor Robot no sentir nada de pena.
Señor Robot Político, en el orden estructural de la sociedad el político se coloca muy cerca de un robot cuando no posee en su pensamiento varios valores propios de los humanos, como decía Aristóteles, «El pensamiento filosófico debe de estar fundamentado en la práctica de la ética como una virtud”, para Aristóteles un ser humano con ética ayuda a entender a los demás, pero los políticos dominicanos de humano, solo tienen El Egoísmo, El yo que habla, de Sigmund Freud. La superación personal existe, pero para ellos solo, ni siquiera a Dios le dan las gracias, porque se sienten tan grandes, que sienten que no es necesario humillarse, ante Dios.
Señor Robot Político, de ustedes es que está hablando la ciencia, de que son un peligro para el mundo, porque un político lamentablemente es quien dirige a las demás personas. El presidente y la vicepresidenta son robots políticos que gobiernan a todo el país, los senadores y diputados son Robots Políticos que cuando el poder le da al botón de encendido, ellos son independientes, igual son independientes de la justicia, pero a alguien debe de pinchar el botón de encendido, por eso ese Robot Jurídico, igual sucede con los síndicos o alcalde son robot político, sin ningunas independencia, son fabricados por los políticos locales y los regidores casi siempre son Robots de segunda mano, ninguno son de fabricación moderna están hechos de piezas de medio uso.
Señor Robot Político, hay facultades negativas que son exclusivas de los seres humanos como el egoísmo, la maldad, el odio, la envidia, la pedofilila, la homosexualidad y otras tantas, que quien lo posee parece humano, por eso el Robot Político es un peligro para el mundo y el mundo está lleno de esos desgraciados, como un un Donald Trump, Daniel Ortega, el de Israel, el de Ucrania, el de Argentina, el de Haití, el de la OEA, el de la ONU, etcétera, etcétera.
Señores Robots Políticos, ustedes son una realidad, que si ustedes el mundo no puede vivir, ¿quien vive sin el celular? ¿Qué médico será bueno sin los robots de salud?
Qué triste sería para un viejo, sin la posibilidad de una llamada por videocámara de las nietas mellizas.
Atentamente
Manolo Bonilla
El auténtico Robot de amor











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