La depresión (el trastorno depresivo mayor) es una condición de salud mental que va mucho más allá de la tristeza esporádica o sentimiento de estar «decaído». Es un trastorno complejo y multifacético que puede afectar profundamente la vida de una persona, desde sus relaciones personales hasta su capacidad para trabajar y disfrutar de actividades diarias. Es una enfermedad común y grave que afecta negativamente la manera de sentir y de actuar.
La depresión puede afectar a cualquier persona, incluso a sujetos con medios ideales, no es algo que se resuelva con cuestiones materiales, no es una decisión intencional ni tampoco algo que se pueda combatir con voluntad. La causa de la depresión puede deberse a varios factores. Entre los más conocidos están: factores bioquímicos, genéticos, personalidad y ambientales.
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) establece que, para determinar un diagnóstico depresivo mayor, los síntomas deben estar presente al menos dos semanas de duración o más, que implican cambios claros en el afecto, la cognición y las funciones neurovegetativas y remisiones inter episódicas. Se puede considerar especialmente la diferencia entre la tristeza normal y la tristeza del episodio depresivo mayor.
Los síntomas de la depresión pueden variar de leves a graves. No todas las personas experimentan los mismos síntomas; la gravedad, frecuencia y duración varía dependiendo el padecimiento de cada individuo.
Los síntomas y signos comportamentales más habituales son: Trastorno del sueño, dormir poco o demasiado, pérdida de interés o placer que antes disfrutaba, aumento de movimientos nerviosos o episodios de ansiedad. Por ejemplo; caminar de un lado a otro, retorcerse las manos, hablar lento o rápido fuera de lo acostumbrado, sensación de inutilidad o culpa, disminución del apetito y de la libido, perdida o aumento de peso, dejar de asistir a actividades con amigos, colegas, reuniones laborales y sociales, falta de energía, sensación de tristeza, pensamientos intrusivos de muerte o suicidio, pérdida de confianza en sí mismo, disminución de la memoria, sentimiento de desesperanza y pesimismo.
La depresión es una enfermedad que es tratable. Es uno de los trastornos mentales con mayor capacidad de tratamiento luego de un diagnóstico y entrevista personalizada por parte de profesionales del área de psicología y psiquiatría. A través de un tratamiento combinado, la mejoría en pacientes es bastante notable y esperanzadora. El tratamiento incluye psicoterapias, psicofármacos y en algunos casos terapias electroconvulsivas (TEC). Para este tratamiento es necesario un equipo de profesionales médicos; psiquiatra, anestesiólogo y personal de enfermería. El paciente recibe estimulación eléctrica bajo asistencia. Por lo tanto, no siente dolor.
La familia y personas cercanas juegan un papel importante al momento de brindar apoyo a las personas con este padecimiento. Es crucial derribar estigmas asociados con la depresión y fomentar un entorno de apoyo, compasión, serenidad y comprensión. La ayuda profesional, el soporte de los seres queridos y cambios en los estilos de vida son componentes claves para la recuperación, tranquilidad, paz y salud mental de la persona. Con la intervención oportuna es posible vivir una vida satisfactoria y funcional.
Referencias bibliográficas:
- Guía de consulta de Los criterios diagnósticos del dsm-5(r): Spanish edition of the desk reference to the diagnostic criteria from dsm-5(r). (2014). American Psychiatric Publishing.
- (S/f). Psychiatry.org. Recuperado el 14 de junio de 2024, de https://www.psychiatry.org/search-results?searchText=DEPRESION.Yapko, M. D. (2007). Para Romper Los Patrones de La Depresion: No Tienes Por Que Sufrir Para Vivir. Editorial Pax.
- Johansen, P. A. (2023). Cómo superar la Ansiedad y la Depresión. Editorial Anuket.










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