Mientras le guiña el ojo,
Él sonríe.
Su reflejo está al frente,
Pero descuidada con unos ojos sombríos y hondos.
La otra, parpadea, tiene sueño.
La dichosa y pasajera juventud hace presencia en su voz
Exclama aires sin comprensión.
Se levanta, lo toma. Los toman.
Los ojos de la curiosidad ante el espacio neutraliza
Mi pluma y mi tinta. Salen.
La 86, donde el sueño posee con latigazos la esencia misma del ser.
Ellos también cargaban el sueño. Entran.
Todos poseemos esas cavidades grises donde la vida, el va y viene hacen
Su espectáculo cotidiano.
La falda negra
Indeleble decora los cabellos
El líquido y la iris
La falda que él, la otra y ellos portan indeleblemente











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