Querida niña embarazada, me había comprometido conmigo mismo, a no ver ni escuchar noticias desagradables, contaminadas para una persona cuerda o normal, y yo no soy cuerdo ni normal.
Soy un miembro de la familia de dominicanos que votan cada cuatro años por los corruptos, analfabetos, incultos, idiotas e hijos de su madre. Como la familia Corona, pero no de la familia de María Corona, que era del MPD.
Querida niña embarazada, dejé el televisor prendido y sin querer al salir del baño escucho que un hombre que era marido de tu madre te embarazó, sin tomar en cuenta que eres retardada profunda, en silla de ruedas, no controlas tu necesidades, ni tampoco hablas.
Sentí algo tan profundo, que sufrí unos segundos de locura y sólo me salía la compleja frase: «coño, coño, carajo carajo, coño, maldito animal, muérete, muérete», pero se me acabaron todas las malas palabras, sólo las lágrimas rompieron el silencio de mi alma.
Del presentador que estaba en el programa, sentí que lo dijo con satisfacción de noticia nueva, mientras yo moría de tristeza, agregó que: “una doctora se puso loca y degolló a su hija y otra mujer se tiró de una cuarta planta con su hija de 5 años», sigue diciendo el hombre en la TV.
Como si fuera poco para un pueblo enfermo mental, otra noticia es que: Hombre mata a su suegra, a su mujer, a dos hijos y él se suicida.
Al terminar el presentador, solo dije, ¿dónde está el control? Dios mío,¿dónde está el control? Quiero apagar este infierno. ¿Qué es lo que estoy pagando? Como decía el viejo comunicador Vargas Lima.
Querida niña de 14 años embarazada, no sé si estoy muerto o quiero morir. Perdí la fe en el gobierno y peor en la oposición política. Mis amigos en el Congreso no sirven para nada.
Según la ciencia, los que estamos vivos por propia experiencia no sabemos nada de la muerte, pero son tantos los contemporáneos que se han ido al cielo, por si acaso, voy a escribir ahora en vida, mi panegírico:
Ahí está acostado Manolo en esa caja de muerto comprada en la agrupación católica. Cómodamente pagando 15 y hasta 20 pesos semanales.
Sólo son de las pocas ideas humanas que le queda a mi iglesia, la más vieja de todas y ahora la más moderna también de todas, porque la misa es digital por WhatsApp y otras redes o plataformas que la era de la inteligencia artificial permite.
Mi querida niña embarazada, esta misa de cuerpo presente sobre mi cuerpo está en un circuito cerrado, con una cámara, un sacerdote, y sin público con un fondo musical tocando el clarinete Eddy Marizán, la flauta instrumental de mi amigo Julián y el poema grabado de Héctor J Díaz en voz de Tito Marte con el título: Lo que Quiero.
Lo que quiero
Que nadie me conozca y que nadie me quiera, / que nadie se preocupe de mi triste destino, / quiero ser incansable y eterno peregrino / que camina sin rumbo por que nada lo espera.
Que no sepan mi vida ni yo sepa la ajena / que ignore todo el mundo si soy triste o dichoso. / Quiero ser una gota en un mar tempestuoso / o en inmenso desierto un granito de arena.
Caminar mundo adentro, solo con mis dolores, / nómada, sin amigos, sin hogar, sin anhelos./ Que mi hogar sea el camino y mi techo sea el cielo, / y mi lecho las hojas de algún árbol sin flores.
Cuando ya tenga polvo de todos los caminos, / cuando ya esté cansado de luchar con mi suerte, / me lanzaré en la noche sin luna de la muerte, / de donde no regresan jamás los peregrinos.
Y morir una tarde, cuando el sol triste alumbre / descendiendo un camino o ascendiendo una cumbre / pero donde no haya quien me pueda enterrar.
Que mis restos ya polvo los disipen los vientos, / para que cuando ella sienta remordimientos / no se encuentre mi tumba ni me pueda rezar.
Atentamente
Manolo Bonilla
El muerto











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