El sindicalismo de clase implica 4 principios, que son:
- La defensa de los intereses de los trabajadores y trabajadoras, en nuestro caso de los y las docentes.
- La unidad de todos los trabajadores/as del sector al que corresponda, en este caso la unidad de los y las docentes alrededor de su sindicato.
- La práctica de la democracia y el centralismo democrático, que incluye la toma de decisiones de manera democrática y la disciplina consciente que consiste en asumir la militancia y las decisiones que se toman, ya sea por consenso o por mayoría, garantizando el respeto a la minoría.
- Independencia política de clase, que significa la representación a partir de la condición de ser miembro del sindicato sin colocar ningún otro interés por encima de éste.
- Este 4to. principio no anula la militancia en organizaciones políticas de los y las trabajadores en su condición de Ciudadanos, a lo que se opone este principio de la filosofía del sindicalismo de clase es a la intromisión de líneas partidarias directas en la vida y actividades del sindicato, porque con esto se instrumentaliza y se desnaturaliza la defensa de la colectividad en la diversidad; por ello la ADP prohíbe en su reglamento electoral (acápite 2) la participación de planchas auspiciadas públicamente por partidos políticos.
Es sano diferenciar los conceptos de politización y partidarizaciòn, la politización es el nivel de consciencia que permite la apropiación de las herramientas para el análisis de la realidad política- social y la participación del sector trabajador en demandas sociales en procura de mejorar la sociedad y por lo tanto la educación, en nuestro caso.
Del Prado y Martha Haneker abordan estos temas en trabajos sociológicos y políticos sindicales, también en Paulo Freire este tema es transversal en cuanto al compromiso del y la docente de cara a las luchas transformadoras y el planteamiento de una educación liberadora.
Desde su nacimiento el Espacio Magisterial Narciso González ha profesado y practicado estos principios, por lo que en nuestro seno los docentes militan sin importar su afiliación partidaria y lo saben quienes militan y han militado en el mismo, pues nunca se les pregunta por militancia partidaria ni se les anula su participación por dicha condición, mucho menos se ha visto la práctica maliciosa de que algunos de los partidos en el que pueden militar nuestros miembros haya, en ningún momento de la historia del Espacio, mandado a votar a los y las docentes ni condicionar su candidatura o participación en una plancha a partir de su condición. En ese camino nos encontramos en el recién pasado proceso electoral con casos lamentables de docentes que han sido sometidos a Tribunales Disciplinarios de sus Partidos por ser miembros de una plancha distinta a esas organizaciones. La diferencia no está en la militancia política o no de los maestros, la diferencia está en cómo se ejerce la práctica sindical, si se ejerce desde la instrumentalización o desde la libertad sindical.
Todos los procesos en los que interviene el ser humano en sociedad son políticos-sociales, por lo que plantea despolitizar la Educación o el sindicalismo es un error conceptual y filosófico, despartidizar sería el término adecuado, en el entendido de los distintos roles que juegan tanto partidos como sindicatos.
La ADP no puede ser instrumento de ningún Gobierno ni tampoco puede ser instrumentalizada para desde ella hacer actividad partidaria de oposición. Ello ha estado ocurriendo en las últimas décadas en la ADP, por lo que debe ser incorporada esta temática en el necesario debate que debe liberarse con la participación del magisterio para el regreso de la ADP al sindicalismo que le dio origen, el sindicalismo clasista.










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