Señor Coco, debiste ser una manzana o tener el mismo peso que esta fruta, la misma fruta que habla la Biblia que utilizó Eva para joder a Adán. Según cuenta la historia científica, Isaac Newton en el 1666 descubrió la gravedad gracias a la caída de una manzana que le cayó en la cabeza, haciendo una bajada directa sin curva, sin desviaciones con una velocidad acorde al peso de la manzana.
Pero el destino que la gente cree que no tiene dueño, los ricos son dueño de todo, hasta dueño de Dios. Porque si Newton hubiese estado paseando debajo de una mata de coco, y le da el coco con su peso y la altura de donde se desprendió Isaac Newton no descubre la gravedad, sino que muere.
Por un maldito coco, eso mismo le sucedió a un grupo de cocolos en Samaná. Tenían vocación científica igual que Newton. Pero dormían debajo de las matas de coco. Y murieron a cocaso. Pero uno de ellos quedó un poco medio normal y gracias a él inventó la tambora, el único invento realizado por un dominicano en el mundo de la ciencia.
Y creo que aquí en República Dominicana se refinó la güira, la maraca y la letrina con dos hoyos, un grande para el padre y un pequeño para los hijos. Y Juan Bosch afirmaba que el güirero no era músico. Esto produjo un escándalo en la Asociación Nacional de Güireros. Se sintieron ofendidos y nunca más votaron por Juan Bosch.
Señor Coco, debiste haber nacido manzana o con el mismo peso porque no solo los malvados nos hacen sufrir, no hay casualidades sino destino.
Entonces, ¿quién diablo trajo el coco a América? Desde los taínos al presente, los hombres creen que lo importante es tener los testículos como dos cocos y el cerebro más pequeño que una manzana.
Por eso, algunos somos capaces de enumerar las desgracias, pero no enumerar nuestras alegrías, porque el secreto de la existencia no consiste solamente en vivir sino saber para qué se vive.
Señor Coco, usted ha matado muchos, a otros le ha dado y dejado loco con algunas ideas equivocadas, que son capaces de luchar contra el aborto pero son indiferentes con la vida de los viejos, geriátricos o adultos mayores.
Solo ellos con su edad demuestran que son los bendecidos y salvados de un aborto desgraciado porque ahora no lo tratan como gente. Con 70 años lo sacan del seguro, le bajan la pensión, las instituciones bancarias casi no le prestan. Solo le permiten con facilidad entrar dinero a la cuenta de ahorro.
Y hasta la cooperativa de servicios múltiples donde los dueños somos todos menos la directiva que se maneja como una financiera privada, donde lo más importante no es el adulto mayor o el viejito, sino cuidar el dinero de los socios ahorrantes como debe ser.
Señor Coco, los pobres cuando son joven y honrado deberían sembrar una mata de coco para cuando tengan los 70 años y sean rechazados por esta sociedad hipócrita, puedan descansar debajo de la mata, como Newton, esperando que baje un coco y le dé dignidad a su muerte.
No como Caamaño, Manolo Tavares Justo, los expedicionarios de 1947 y 59 que murieron llenos de plomos como el cierre final de un fracaso armado.
Los revolucionarios liberales en sus cálculos de triunfo deberían de ser como Isaac Newton que el golpe de la manzana, fue un triunfo, descubrió la gravedad, el movimiento, el peso, la distancia y otras cosas más.
Estoy harto que los buenos mueran a cocaso y los malos comiendo manzana.
Señor Coco, estoy soltero y solo te pido que me mandes una manzana. No te haga el pendejo, no me hagas como a Juan Pablo Duarte, lo mandaste a Venezuela que también hay coco.
Atentamente,
Manolo Bonilla,
El coquero.











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