Señor infierno, desde niño sobre ti solo he escuchado una sola campana, que eres malo, lleno de fuego, que hay un diablo que es el jefe, que es muy malo y los más famosos pintores de aquella época antigua. Lo pintaron con un rostro de los llamados feos, con dos cachos en la frente y un rabo a una pulgada del trasero. Y en la mano derecha, un bastón con forma de rastrillo para mover paja de arroz, pero lleno de flechas con el filo cortante.
El ambiente es un verano eterno, sin invierno, nada tiene color que no sea el rojo vivo, la nieve es una imaginación, todo el día es oscuro, nada de luz y sol. Todo es una tiniebla, solo se escucha el crujir de dientes de las almas pecadoras y la prensa amarilla que solo circula en el cielo tiene siglos y siglos hablando muy mal de ti.
Pero después de las opiniones de Gonzalo de Espinoza y el mismo Papa Francisco antes de morir dijo: “El infierno no existe donde sufren las almas de los pecadores para toda la eternidad”.
Señor infierno, en los últimos tiempos las cosas están muy claras. El infierno no es como lo pintan, es algo más tierno que la misma tierra. La democracia es más verdadera que la Constitución de la República Dominicana que está escrita en un pedazo de papel tan frágil que fácilmente se puede mojar, quemar o romper según los políticos así quieran modificar cualquier ley que le impida seguir en el poder.
El infierno fue una idea maravillosa, diría Maquiavelo, para meter miedo a los hombres que la fe no controla sus pecados cometidos varias veces y el diablo nunca ha sido un enemigo de Dios. Es un ángel que le ha tocado el papel del malo de la película como Judas, el contable del grupo, hombre de confianza de Jesucristo, y le tocó otro papel desgraciado, porque todo estaba escrito, tenía que suceder, entregar a Jesús por las simples 30 monedas que ni siquiera eran en dólares.
Señor infierno, con todo el respeto que usted se merece, una imprudencia de usted ha sido pedirle al cielo que le conceda más espacio o más terreno como el Ministerio de Obras Públicas al Jardín Botánico o el señor síndico Alex Díaz que le está quitando espacio a la gloriosa Biblioteca Pública Hilma Contreras, ¿quién le da el derecho de sentirse que eres dueño del universo? Recuerda lo que dice San Mateo 8:12, que el infierno está en el centro de la tierra y otra parte del exterior con título del Instituto Agrario Dominicano (IAD), que son intransferibles o no vendibles.
Señor infierno, recuérdate que hace varios años el cielo le cedió espacio o terreno para colocar las bancas comerciales, las financieras y las cooperativas de servicios múltiples. Porque sus reglamentos golpean duro a los adultos mayores o geriátricos que también son hijos de Dios. Todos los humanos son iguales ante los ojos del Señor.
Pero ustedes, hijos de su madre, no le prestan a los hombres que pasan de 70 años, que son ejemplo vivo de los salvados por un aborto, y ustedes son unos hipócritas que opinan y luchan contra el aborto. Pero no le dan seguimiento a la evolución de esa especie, como diría Darwin.
Y el amor, si no se llega al final, el amor deja de serlo.
Señor infierno, ¿cómo es posible que ustedes practiquen la democracia más perfecta del mundo siendo el infierno? Por qué creo que ustedes son seguidores del razonamiento de Montesquieu en el libro El espíritu de las leyes, donde se aplica la separación de los poderes, dirigido por una dictadura con respaldo popular. Allí en el infierno, como le escribió Juan Bosch: “En el infierno no hay pecado en la conducta. Hay fallas en el razonamiento de los hechos.”
Si una persona comete un hecho inadecuado, no se manda al fuego o al diablo, que siempre está de vacaciones. Y su presencia no es necesaria, la división de los poderes del gobierno del infierno funciona a plenitud.
Los que cometen hechos de razonamiento se envían voluntariamente a la escuela de reformatorio, que solo tiene tres materias, casi obligatorias, que son Matemática 1, 2 y 3, Historia Universal y Filosofía de la Eutonasia, donde el individuo puede donar su cuerpo material y su alma para ser entregada a la tierra para los nuevos niños que nazcan y su cuerpo material que es donado.
Querido infierno, lo que más me gusta de ustedes es la actitud voluntaria de donar su cuerpo material a la fábrica de galleticas humanas de alta alimentación para los niños, los viejos y algunos animales que son mascotas.
Atentamente,
Manolo Bonilla,
la galletita humana.











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