Una maestra de Pimentel, pueblo pequeño en el nordeste del país, nos dejó una gran lección sobre la paz. Lamentablemente, esta maestra que predicó con el ejemplo, ya no está entre nosotros. Justo, este 14 de octubre, se cumplen siete años de su partida al cielo. Piedad Mora es la maestra de la paz. Ella entramó todo un ideario sobre esta virtud o estado situacional armónico, imprescindible para la convivencia entre los hombres.
Sin embargo, ha sido un camino escabroso para la humanidad encontrar la paz. El hombre parece hecho para la guerra. Desde la prehistoria, grupos nómadas y sedentarios se enfrentaban por un territorio. En la antigüedad y en épocas actuales, los imperios y futuros imperios han hecho de la guerra un instrumento de expropiación, expansión y acumulación de riquezas. Otros, en diversos contextos, terminaron en guerra por factores ideológicos. La paz en la geopolítica se ha visto amenazada continuamente y las víctimas de los conflictos quedan hechas cifras como vestigios de qué tan cruel, intolerante y ambicioso puede llegar a ser el hombre. Piedad Mora, como conocedora de la Historia y del ser humano, ejemplificaba de lo simple a lo complejo. De tal manera, que estos conflictos globales podían encontrar su génesis en el individuo que, en vez de ser educado para la paz, ha sido instruido para la guerra.
Entonces, ¿qué era la paz para Piedad Mora? A través de sus reflexiones, expuestas en diálogos, homilías y catequesis, se puede inferir el siguiente decálogo:
1-La paz se hace en el día a día, minuto a minuto, como una sintonía entre el pensamiento, las palabras y las acciones. No se puede descansar al luchar por ella. Buscar la paz debe ser permanente, para que el ser humano se reencuentre con los demás, consigo mismo y la trascendencia. Se logra en el servicio, en la entrega generosa. Quien sirve sin esperar obtiene paz interior como recompensa.
2-La búsqueda de la paz prevé el conflicto y lo evita. Esa decisión permanente de ser un instrumento de la paz como Francisco de Asís, permite vislumbrar todo atisbo de guerra. Regularmente, hay una ruptura que nace de una lucha de intereses. He aquí en esta pequeña brecha, donde se debe actuar, recordando los valores de vivir en comunidad, en familia y los beneficios de la paz como el mayor anhelo.
3-Todo por la paz. (Esta es realmente la postura más radical de Piedad Mora). Tolerar, tolerarse es construir la paz, aunque se parezca al camino de la cruz que recorrió su amado maestro de Galilea. Hay que soportar situaciones, evitar subir la voz, que se calienten los ánimos… Para Piedad, solo había un camino hacia la paz interior y el dominio de sí mismo, el mismo al que los hindúes llaman Shanti, voz del sánscrito que alude a la calma mental, física y espiritual que lleva a la serenidad, la claridad y el autocontrol.
4-La paz es la mejor decisión. Vivir en paz es el mejor estado de la vida. Se vive más y mejor. Repunta en la salud. Nos hace más hermanos. Todo cambia para bien.
5-La paz no tiene precio. Su valor es sagrado porque es la sintonía entre este plano de existencia y la trascendencia.
6-La paz es felicidad. Si quiere ser feliz, busca la paz. La paz redunda en beneficios físicos y espirituales. La paz interior y la convivencia armónica permiten experimentar estados de satisfacción que conducen al equilibrio emocional y la autorrealización.
7-La paz te hace más fuerte y más inteligente. Robustece tu capacidad de reflexión, de resiliencia. Te adiestra en el manejo de conflictos, te desarrolla la inteligencia emocional sin perder la sensibilidad y el sentido del otro. Te hace un líder y un crisol de esperanzas.
8-La paz libera. Quien procura la paz en sí mismo y en su entorno puede liberarse de las cadenas del ego, derriba los muros que nos dividen y convierten en luz nuestras cegueras. Nos muestra el camino de la verdad, que solo es verdad en la medida que somos hermanos.
9-La paz salva la humanidad. Los grandes problemas de la humanidad se pueden transformar en soluciones cuando la paz es la meta. Cuando los líderes del mundo se sientan a dialogar los miedos se convierten en esperanzas. Solo la paz es la garantía de la existencia humana y la continuidad de la vida. Vivir en armonía con la naturaleza y todo lo viviente es la paz en su esencia.
10- La paz es Dios. Como creyente, Piedad Mora interpretaba la paz como un puente hacia Dios y como imagen de Dios. Quien cultiva y construye la paz está más cerca del altísimo. Por lo tanto, cualquier idea que relacione a Dios con la guerra es una distorsión, es fanatismo y una oposición a Dios. Si Dios es la vida, Dios es la paz.
Todo por la paz… hazlo por la paz… Palabras que se han quedado rubricadas en la memoria y desafían nuestro presente. Frases de una maestra valiente que creyó en la paz por convicción y filosofía de vida. Solo quien cultiva la paz, aún en lo simple y cotidiano, puede transformar el mundo, o por lo menos, el pequeño mundo de su día a día.











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