Los Juegos Escolares Nacionales celebrados recientemente en San Francisco de Macorís fueron, sin lugar a dudas, un éxito total. Más allá de cualquier comentario o polémica surgida en torno a temas administrativos y presupuestarios, asuntos que no nos corresponde evaluar; Lo cierto es que la organización, la entrega de los atletas y el entusiasmo de la población dieron como resultado un evento digno de orgullo nacional, y debemos felicitar tanto a INEFI como a nuestro gobierno por tan importante acontecimiento.
San Francisco volvió a demostrar que cuando su gente se involucra, las cosas salen bien. La ciudad se llenó de vida, de deporte y de juventud, y durante esos días el país entero volvió a mirar hacia el corazón del Cibao. Quedaron instalaciones remodeladas, y el anuncio de un nuevo techado para uno de nuestros sectores, pero sobre todo, quedó la satisfacción del deber cumplido.
Sin embargo, este éxito también deja espacio para mejorar en el futuro. A Higüey, sede de los próximos Juegos Escolares en el 2027, le aconsejamos desde ya trabajar en la INCLUSIÓN LOCAL. Y cuando hablamos de inclusión, nos referimos a que soliciten a INEFI una cuota del personal de quienes dirijan, organicen y ejecuten las diferentes áreas, desde la logistica hasta la comunicación y el deporte deben ser en su mayoría higüeyanos.
Porque el verdadero legado de unos juegos no debe limitarse a la infraestructura, sino también a la participación y crecimiento de la gente de la provincia sede: sus entrenadores, técnicos, comunicadores, cronistas y jóvenes con talento. Incluirlos no solo da sentido de pertenencia, sino que garantiza continuidad, desarrollo y experiencia para el futuro.
San Francisco tuvo éxito, pero faltó esa INCLUSIÓN, Ahora, el reto está en manos de Higüey: mantener la excelencia, pero con mayor presencia y protagonismo para su gente.











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