Al principio, mi respeto era solemne, como se guarda silencio en un templo, como se alza la vista hacia quien más sabe, sin atreverme a mirar más allá de la lección, sin imaginar que había detrás de la figura seria del maestro.
Yo le respetaba desde lejos, con esa distancia que impone la admiración, creyendo que eras solo conocimientos lo que había en el poder sus palabras firmes, ciencia exactas, una mente brillante a la que yo escuchaba.
Pero un día descubrí su otra voz la que no enseña tejidos ni estructuras, ni órganos dibujados en láminas, ni las verdades microscópicas de la vida sino la que tiembla en versos, la que se desnuda en poesías, la que nace en lo más íntima de un ser humano.
Y entonces todo cambio, porque quien escribe no es un vacío, quien se atreve a abrir su alma en papel no puede ser una mala persona. Es promesa y esperanza continua de la vida y del alma.
Tus poemas me mostraron que detrás del doctor, el maestro, del hombre sabio, había también alguien sensible capaz de sentir y de llorar, de amar y esa revelación encendió en mi un sinfín de emociones que no se nombrar.
Es como si tus versos hubieran despertado un rincón dormido en mi alma. Me hicieron mirarte distinto, con un cariño nuevo, con un respeto que ya no es solo académico sino humano profundo y verdadero, ahora se que al mirar tu mente no era suficiente, profundice hasta llegar a admirar el corazón.
Tus palabras escritas me enseñaron que la poesía es un espejo, y que mirarte en ellas es como aprender otra vez a leer no un libro, sino a una persona, yo siempre me he quedado callada cuando los sentimientos me sobrepasan, me descubro escribiéndote este poema como si fuera la única forma de poner en orden, lo que siento.
No se cómo llamarle aprecio, gratitud, cariño, tal vez todo junto y otras más lo único que se es que desde que conocí tu voz en los versos, empecé a respetar la belleza de tu ser humano, y en silencio me alegro de haber descubierto esa parte de ti, que no todos llegarán a conocer, porque hay que oírte y verte para conocer a profundidad el mensaje que guarda y nos transmite en tu enseñanza.
Cortesía de Briana Villa – La Poesía es un Refugió del Alma











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