«Y no importa si está muda
Porque cantas cuando ríes»,
José Marmol.
Esta noche me visto de humo. Me unto los muslos con la memoria de las que vinieron antes: fieras, madres, putas, magas. Enciendo una vela con mi aliento, dibujo con saliva los signos sobre mi vientre. No me espero: me invoco.
Mi cuerpo no es piel: es altar. Aquí arden los nombres que me quisieron callado. Aquí sangran las mujeres que creyeron que mi placer era un favor.
Mi sexo no se abre: revela.
Cada vez que gimo, un dios despierta. Cada vez que la miro, un dios cae de rodillas.
Ella llega. No lo recibo, la consagro. La ato con los ojos, la marco con los dedos, la ofrezco al fuego como quien sabe que el deseo no se da: se exige. Le digo que entre, pero sin palabras. En mi voz habita el trueno. En mi espalda, las alas que rompí por placer. Le doy el paso, sí, pero la hago pasar por dentro de un abismo.
No soy hombre.
Soy rito.
Soy la llama que no pide perdón por arder.











Discussion about this post