Al cerrar el telón del año 2025, es justo y necesario hacer un balance de la gestión gubernamental en nuestra provincia Duarte, y a la luz de las grandes iniciativas puestas en marcha, el resultado arroja un saldo innegablemente positivo. Como pocas veces en nuestra historia reciente, hemos sido testigos de un empeño notable por parte del presidente Luis Abinader y su gobierno para atender los reclamos históricos de San Francisco de Macorís, asumiendo de manera personal el impulso de obras importantes.
El ejemplo es la inauguración del Hospital Regional Universitario Dr. Ángel María Gatón, que se espera inicie a dar consultas a principio del mes de enero 2026 y para marzo estaría habilitado en su primera etapa, un proyecto trascendental que no solo moderniza nuestro sistema de salud, sino que nos posiciona como un referente en toda la región Nordeste.
Este logro, junto al avance visible en otras áreas, demuestra que la voz de nuestras organizaciones de desarrollo y grupos populares han encontrado eco en el palacio nacional, estableciendo un canal de diálogo y ejecución que merece ser reconocido.
Sin embargo, un balance honesto no puede quedarse solo en la celebración de lo alcanzado. Debe, también, mirar con sentido crítico los importantes desafíos que persisten. Mientras celebramos el nuevo hospital, los francomacorisanos seguimos atrapados en el caos de un tránsito que empeora día a día. Y es aquí donde la paciencia ciudadana comienza a sentir el peso de la espera.
Dos obras viales para desahogar nuestra ciudad, la anhelada Avenida de Circunvalación «Machacho» González y la estratégica avenida 14 de Junio, avanzan a un ritmo que posterga el alivio.
La Circunvalación, a pesar de tener tramos ya asfaltados, se encuentra paralizada en un punto clave por una deuda del Estado con los propietarios de terrenos, un obstáculo que debió preverse y resolverse con mayor celeridad.
Por su parte, la 14 de Junio sigue a la espera de su culminación siendo un freno.
No se trata de desmeritar el trabajo realizado. El balance de 2025 es bueno porque se han sentado las bases para el diálogo. Pero el verdadero reto para la gestión gubernamental en el 2026 será demostrar que la misma eficiencia y voluntad política que nos dieron un hospital de primera, pueden desatar los nudos que hoy mantienen estancadas nuestras vías.
La agenda de desarrollo, como bien apunta la Asociación para el Desarrollo de la Provincia Duarte, es amplia y aún incluye proyectos vitales como la presa del río Boba y la intervención de importantes tramos carreteros. El compromiso está sobre la mesa, y la confianza de nuestra gente también. Que el próximo año sea el de la consolidación, donde la grúa que hoy se detiene en la Circunvalación vuelva a moverse con la misma fuerza que levantó nuestro nuevo hospital.










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