Devuelta a la vida. Nos sale al frente un nuevo año. Las preguntas, dudas y demás realidades que nos invaden, de seguro nos saldrán por delante. Aparecerá el miedo, la angustia y los temores, porque le tememos a lo desconocido, a lo incierto. Pero la confianza, el esfuerzo y la esperanza también nos acompañarán, por eso no hay que temer. Si hemos logrado superar otras cosas, también haremos lo mismo en este año 2026. Además, no estaremos solos, Dios, nuestros familiares, amigos y con las personas que nos encontraremos en el camino, formarán parte de nuestra historia.
La manera con la que comencemos a caminar en este próximo año, será nuestro apoyo o nuestro fracaso. Los primeros pasos son fundamentales en nuestro desarrollo. Así como las plantas, antes de crecer, inician echando raíces, forjando una estructura fuerte y sólida, de la misma manera los seres humanos necesitamos tener claro los objetivos y planes que queremos alcanzar. Ya que en la vida no se puede siempre improvisar, es mejor definir qué tenemos, hacia dónde vamos y con qué contamos para el viaje. Porque ya lo dice la expresión, “es mejor prevenir que tener que lamentar”.
Cada año tiene sus propios retos y desafíos. Razón por la cual, tenemos que tomar conciencia de las herramientas que vamos a necesitar para responder a todo lo que encontremos en nuestro trayecto. Mirar las cosas que nos ayudaron en el año que se va, reconocer los errores cometidos para actuar de forma distinta, nos servirá de soporte para enfrentar todos los obstáculos venideros. Se pueden hacer otras cosas, pero es mejor no hacer muchos planes porque después se convierten en planetas. Es decir, podemos caer en la tentación de anotar una gran cantidad de propósitos,
una lista enorme de ideales y al final, no cumplir con ningunos.
Con todo lo que hemos vivido durante este este año 2025, la propia vida nos ha enseñado a vivir con los pies en la tierra, a ir a la esencia y a dejar poco a poco las apariencias. Pero también, a saber que no podemos existir para los demás, sino que debemos hacerlo únicamente para nosotros. Aprender de igual manera a elegir lo importante, lo verdadero y lo real, por encima de lo superficial, pasajero y emocional. Puesto que, este año nos mostró en resumidas cuentas, que la vida, la salud, la familia y nuestra fe, es lo más importante en este mundo, lo otro, es opcional. No pasa nada, si no se efectúa.
Adonde nos quedamos, ahí debemos continuar. No volver atrás, ser realista y enfrentar la vida con sus retazos y fachadas. Tenemos que dar lo mejor siempre de nuestra parte, pero sin amargarse la existencia, porque lo que no se puede hoy, lo podemos lograr mañana. Hay que aprender a respirar en cada paso que damos y ser agradecido con las experiencias vividas, a perdonarse a sí mismo por aquellas acciones que dejamos de hacer y sobre todo, tener una mirada optimista hacia el futuro, porque “la batalla no es del que la comienza, sino del que la termina”.











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