Una información aparecida en un periódico de circulación nacional advierte que el caudal de aguas de los ríos dominicanos se agota, noticia que debe ser motivo de preocupación, ya que resulta difícil vivir sin el preciado líquido. Los gobiernos que hemos tenido han sido indiferentes, haciendo muy poco esfuerzo para sanear y rescatar los ríos que languidecen con sus graves consecuencias. Es motivo de preocupación que, de acuerdo a un estudio, en la última década en República Dominicana han desaparecido alrededor de 500 a 700 ríos, arroyos y cañadas.
Se pueden señalar motivos para que los ríos bajen su caudal y su posible extinción a mediano o largo plazo. La principal causa es la irresponsabilidad del Ministerio de Medio Ambiente, que no actúa aplicando la ley a los depredadores que extraen arenas de sus afluentes sin el debido permiso. El socavamiento de los ríos es un crimen ecológico, porque además en el país se podría producir una crisis de agua que nos convierta en un lugar no apto para vivir, o el gobierno acudir a la importación del vital líquido. Hace algunos años se pronosticó que las guerras del futuro se originarán entre los países por la posesión del agua.
El malogrado Orlando Jorge Mera lo consideramos un funcionario responsable que actuaba con apego a la ley de medio ambiente, y precisamente Fausto Cruz de la Mota lo asesinó porque Orlando se opuso a otorgarle permiso para importar 5,000 toneladas de baterías usadas, ya que la empresa de Cruz no cumplía con los requisitos para obtener licencia medioambiental. En la provincia de Baní desde hace años existe el problema de las Dunas con la extracción de arenas de manera ilegal y la deforestación, pero además la expansión urbana que amenaza su existencia.
Luego de la muerte de Orlando consideramos que Guido Gómez Mazara era la persona idónea para sustituirlo en el cargo, porque los que se dedican a extraer arenas de las afluentes acuíferas son “tigueres”, y aunque Orlando no reunía esas condiciones, imponía su autoridad haciendo cumplir la ley. A Guido le sobra el coraje para desempeñar el cargo, ya que luchar con los “areneros” no es función de personas cuya especialidad son los números cuando el presidente Abinader nombró a Ceara Hatton en el puesto. Pocas personas conocen a Armando Paino Henríquez, el actual ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, porque Paino pocas veces se deja escuchar.
El río Yaque del Norte, el más extenso del país, está condenado a desaparecer si las autoridades no actúan. En otra oportunidad nos hemos referido a la manera irresponsable que las autoridades municipales de Santiago permitieron el asentamiento de un “barrio” a orilla del Yaque, contaminando sus aguas con los desechos cloacales del sector que terminan en su afluente.
Según para sanear y salvar el río Yaque se necesitan más de 30 mil millones de pesos, cifra también considerada por las autoridades de la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN). Esta cantidad de dinero que se necesita refleja la magnitud del problema de abandono y contaminación de las agotadas aguas del Yaque “dormilón”, como muy bien dice una interpretación del puertoplateño Juan Lockward. Hace falta saber qué gobierno adoptará la iniciativa para invertir el dinero que se necesita y el río Yaque siga subsistiendo, un símbolo que identifica y enorgullece a Santiago.
La medida del gobierno de Joaquín Balaguer construyendo la Avenida Circunvalación Sur a orilla del río Yaque para evitar la arrabalización, con el levantamiento de viviendas a su alrededor, la consideramos uno de los mejores aciertos de sus 22 años de gobierno. Los demás gobiernos no han hecho nada para salvar el Yaque de la desaparición. Aunque en los últimos años se han construido presas hidroeléctricas, un 80 por ciento de las aguas de los ríos dominicanos desembocan en el mar. Señalan los entendidos que el agua que se aprovecha en República Dominicana es insuficiente para enfrentar el futuro.











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