San Francisco de Macorís. — Hablar de la locución en la región Nordeste es mencionar con respeto y admiración a Reyes Melanio Cortorreal, conocido popularmente como Reyes Manzanero, una auténtica gloria de la comunicación que celebra seis décadas dedicadas a la radio, marcadas por la vocación, la disciplina y una historia de vida profundamente inspiradora.
Para Reyes Manzanero, la vocación no es algo que se improvisa, sino una fuerza interna que se descubre con el tiempo y guía el destino de cada persona.
“Es importante descubrir la vocación a tiempo, así evitamos ocupar tiempo en lo que realmente no nos beneficia”.
Recuerda que su primer contacto con el concepto de vocación ocurrió en la iglesia, donde escuchaba hablar de la vocación sacerdotal.
Con el tiempo comprendió que esta está presente en todo aquello que realizamos con pasión, que nos satisface y aporta valor tanto económico como social.
Los primeros sueños en Hatillo
Nació el 6 de enero de 1949 en la comunidad de Hatillo, sin embargo sus primeros sueños en la locución inician en su niñez, donde con apenas 10 años escuchaba fascinado los locutores de La Voz Dominicana en el único radio del lugar.
Allí, entre merengues típicos, programas religiosos y espacios campesinos, nació su sueño.
“Los imitaba en casa, y mi madre decía que me estaba volviendo loco”, recuerda entre risas.
El primer micrófono y el inicio del camino
Su primer contacto real con un micrófono ocurrió en 1966, durante una actividad política en San Francisco de Macorís, aunque el momento fue improvisado, recibió su primera validación: “hablas muy bien”, le dijeron.
Admite que a sus 17 años de edad, aun era analfabeto, sin embargo su carrera dio un giro cuando comenzó a participar en transmisiones religiosas desde la parroquia Santa Ana, a través de La Voz del Progreso, donde recibió una de sus primeras lecciones:
“Deje de creer que es locutor, hable natural”, le corrigió el padre Rafael Mauricio Vargas.
Su formación se consolidó en emisoras como Hibi Radio y Radio Merengue, donde no solo aprendió técnica, sino disciplina.
Fue en Radio Merengue donde surgió el nombre que lo inmortalizó: Reyes Manzanero, inspirado en el estilo romántico del cantautor mexicano Armando Manzanero.
Errores, aprendizajes y crecimiento
Como todo proceso, su camino estuvo lleno de tropiezos.
Uno de los más recordados fue cuando, en una despedida al aire, pronunció incorrectamente una palabra, lo que le generó frustración, sin embargo, sus mentores le enseñaron una lección clave: equivocarse es parte del aprendizaje.
También vivió momentos que marcaron su conciencia sobre la importancia del conocimiento, como cuando cometió errores en ceremonias públicas por falta de preparación, lo que lo impulsó a superarse académicamente
Reyes Manzanero expresa que uno de los aspectos más relevante de su historia es que inició en la locución, sin saber leer, ni escribir, sin embargo con esfuerzo logró completar su educación básica, y años más tarde se graduó como licenciado en Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, “Duré años, no por falta de capacidad, sino por falta de recursos”, afirma.
Su trayectoria nacional e internacional abarcó múltiples emisoras y escenarios:
- Dirección de Radio Guarocuya
- Programas en Santiago en Radio Norte y Radio Mayba
- Trabajo en la capital en Radio ABC
- Participación en transmisiones deportivas y cadenas de Grandes Ligas
- Producción educativa en el Instituto Agrario Dominicano
- Incursión en la radio hispana en Estados Unidos, especialmente en Lawrence, Massachusetts
Además, compartió experiencias con destacadas figuras de la comunicación como Yaqui Núñez del Risco y José Guillermo Sued, quienes contribuyeron a su formación profesional.
La verdadera recompensa
En sus inicios, la locución no ofrecía grandes ingresos económicos.
Sin embargo, Reyes Manzanero asegura que la mayor recompensa era el cariño de la gente: “Nos ganábamos el afecto del público, amistades, respeto… eso valía más que el dinero”.
Con 60 años de experiencia, su mensaje es claro: Descubrir la vocación a tiempo; Estudiar constantemente; Ampliar el léxico; Ser disciplinado y humilde.
“El locutor es visto como un maestro. Debe prepararse siempre”, enfatiza.
Reyes Manzanero no solo es una voz reconocida, sino un ejemplo de perseverancia, crecimiento y amor por la comunicación.
Su historia se valida con su vocación, cuando se descubre y se cultiva, puede transformar vidas y dejar una huella imborrable en la sociedad.











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