En la vida, lo que hacemos nos define como persona. Dejamos salir lo que somos con nuestro comportamiento. Los demás nos van catalogando según nuestras acciones. Además, consciente o inconscientemente construimos el tipo de personas que queremos, teniendo en cuenta que en esa estructuración personal, los otros juegan un papel importante porqueno crecemos solo, siempre una o varias personas nos acompañan en el desarrollo y formación de la propia personalidad. Tanto así que aunque no vivimos para que la sociedad nos dé una calificación, una nota, ella hace muchas veces de jurado.
Nuestro valor nos viene por los principios que tenemos, por los valores sólidos en elcualconstruimos nuestro sendero. Pero para lograr esto, hay que formar la conciencia, establecer criterios clarosen todo nuestro proceder.También hay que ser capaz de asumir la vida con todas sus implicaciones,a pesar de necesitar manuales para saber hacia dónde debemos dirigir los pasos en cada ocasión. Mas, gracias a la ley naturalque Dios ha depositado en nosotros, podemos guiarnos, perseguir la felicidad que anhelamos, y ser paradigma para otros. No quedarnos atrás, esperando que el viento nos lleve, sino que tenemos la fuerza interior necesaria para no vivir derrotados.
La responsabilidad de las personas, vale mucho en este mundo. Con su disciplina y organización individual, dejan huellas por donde transitan. Nunca se encuentran solos; siempre recogen los frutos sembrados. Tanto así, que la mayoría suelen recordarlos por las características humanas con las que vivieron. Porque las realidades ordinarias las trasformaron en extraordinarias.Fueron diferentes a todos aquellos que son expertos esquivando la realidad, individuos que se encierran a la vida, que ignoran su misma existencia, y que matan el futuro con sus malas conductas.
Hay que tener presente que la responsabilidad no se vende. No existen fórmulas mágicas para saber quién será un ente que cumplirá con sus deberes y obligaciones, sino que el perfil de estas personas dignas de imitar en la sociedad, es el resultado de muchos factores, siendo los principales: la educación, el sentido de estar siempre abierto a la vida, asumir los cambios en la sociedad, y una constante autoevaluación de las decisiones tomadas. Pero cuando este mismo ser humano se encierra, aparecen los fracasos, las frustraciones, el vivir con los ojos cerrados, en vez de volverse un modelo, un norte para otros, se convierte en una piedra de tropiezos, un dilema, que todos rechaza y desprecian.
En conclusión, los resultados obtenidos que nos dirán lo que seremos en el mañana. Por esta razón, es importante vivir en el presente para disfrutar del porvenir. Por consiguiente, nadie cosechará lo que nunca sembró. Si queremos un camino llenos de flores, tendremos que comprar y cultivar nuestro propio jardín. La belleza se encuentra por tanto en nuestro interior. Si somosperseverantesy mojamosnuestras flores, veremos que el mundo no es únicamente blanco y negro, sino que tiene muchos colores. Entonces, ¿qué color le pondrás a tu jardín, o simplemente caminarás en la vida sin saber para dónde vas…?











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