Va lenta, demasiado lenta, la reforma o modernización de la Policía Nacional anunciada por el presidente Luis Abinader en octubre de 2021.
El Gobierno ha destinado sumas millonarias a ese proceso; sin embargo, a juzgar por los resultados visibles, persisten conductas en muchos agentes que evidencian una escasa asimilación de las enseñanzas y protocolos impartidos durante la reforma.
Cuando el presidente Abinader presentó su decisión de transformar la institución, el país atravesaba una profunda crisis de confianza y credibilidad hacia la Policía Nacional.
En aquellos días se hizo tristemente popular la frase que muchos ciudadanos pronunciaban al ver a un agente: “¡Policía, no me mates, que yo me paro en lo claro!”.
En ese contexto aún permanece en la memoria nacional el caso de la pareja de esposos asesinada a tiros por una patrulla policial en Villa Altagracia.
Lo cierto es que una gran parte de la población todavía no supera el temor que siente ante la presencia de agentes o patrullas policiales.
La misión de la Policía Nacional debe ser proteger a los ciudadanos, prevenir los delitos y perseguir a quienes violan la ley. Sin embargo, en demasiadas ocasiones, algunos agentes parecen olvidar ese deber esencial.
La institución tampoco ha logrado superar por completo el viejo modelo centrado únicamente en el entrenamiento táctico y la disciplina jerárquica. Continúan circulando en redes sociales imágenes de patrullas portando armas de reglamento y garrotes, protagonizando acciones que intimidan, golpean e incluso terminan en disparos.
Otra práctica antigua y peligrosa que persiste son los llamados “enfrentamientos” con presuntos delincuentes. Las estadísticas revelan que entre enero y abril del presente año unas 93 personas habrían muerto en hechos atribuidos a actuaciones policiales de carácter extrajudicial.
EL JAYA considera imprescindible y positiva la reforma y modernización de la Policía Nacional. Pero también entiende que resulta urgente acelerar el proceso para que de las academias policiales egresen, cuanto antes, agentes con la formación, la sensibilidad y el perfil profesional que demanda la sociedad dominicana del presente y del futuro.











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