Entre todas las hermanas del mundo
debo hablar de las mías.
Y si la vida me diera nuevamente
la oportunidad de escoger,
volvería a elegirlas a cada una,
sin cambiar ni una risa,
ni una lágrima,
ni un solo recuerdo compartido.
¡Qué bendición tan grande son mis hermanos!
Pero hoy…
hoy quiero hablar de ti, mi hermana.
Quiero hablar de esa mujer
que camina por la vida
con la fuerza tranquila de quien ama de verdad.
De tus valores, de tus virtudes,
de tu nobleza sencilla.
Aunque pensándolo bien,
si intentara enumerarlas todas
esto dejaría de ser un poema de cumpleaños
y terminaría siendo una enciclopedia interminable,
tan extensa como tu bondad.
Feliz cumpleaños, mi hermana.
Mi cómplice de murmullos inofensivos,
de risas compartidas,
de secretos que solo entienden las hermanas
cuando se miran y no necesitan explicarse nada.
Sí, tú…
la atrevida, la valiente,
la que cuando algún pretendiente
se acerca con intenciones de conocer la familia,
ya desde la primera conversación
quiere saberlo absolutamente todo.
—¿Qué hace?
¿Quién es su familia?
¿Cuáles son sus costumbres?
¿Qué piensa hacer con ella?—
Y con esa frescura alegre,
esa confianza tuya que desarma a cualquiera,
casi antes de la primera cita
ya le adviertes:
“Pise fino, porque soy la hermana mayor.
Y si usted quiere pretenderla,
debe aprender primero a cuidarla y quererla”.
¡Ay, mi hermana!
Cuánto amor escondes
detrás de esa valentía tuya.
Porque eres así:
protectora, intensa, luminosa.
Excelente hija,
esposa entregada,
madre admirable
y hasta una joven abuela
que reparte ternura sin medida.
Te entregas por completo a los tuyos.
Los cuidas, los mimas,
los sostienes aun cuando estás cansada.
Y aun así,
siempre encuentras tiempo para mí.
Por eso hoy quiero repetirte
lo que seguramente ya sabes,
pero que nunca me cansaré de decirte:
Te amo, mi hermana.
Qué hermoso es tenerte en mi vida.
Qué alivio saber que existes.
Qué fortuna crecer contigo,
reír contigo
y compartir esta historia de sangre y corazón.
Hoy celebro tu vida,
tu fuerza,
tu alegría
y la inmensa suerte de llamarte hermana.
Feliz cumpleaños, mi hermana querida María Acosta.
MARÍA ACOSTA
Mujer de noble esencia y corazón sincero,
Amor que abraza aun en los días difíciles,
Risueña como la mañana cuando despierta la esperanza,
Íntegra y valiente ante cada desafío de la vida,
Alegría que ilumina el hogar con su presencia.
Aunque el camino a veces se torne incierto,
Con dulzura y fortaleza sigues adelante,
Ondeando sutilmente tu amor hacia nosotros,
Siendo refugio, consejo porque
Tú eres
Amor fraternal verdadero.











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