Comúnmente se ha entendido que es hasta insignificante la relación entre Emoción y Razón para el logro de un aprendizaje efectivo y positivo.
Con intenciones aclaratorias,en torno a un tema que como el que nos ocupa,está obligadamente presente en la interrelación didáctica y pedagógica que en el contexto áulico se da entre el discente y el docente, en este sentido,paso a precisar los tres pilares básicos sobre los que se sostiene la relación entre estos dos dinámicos componentes del aprendizaje y la comprensión de las particularidades que se dan en todo contexto de construcción de conocimientos como es el del salón de clases.
En primer lugar la emoción como sabemos se genera en el sistema límbico (amígdala cerebral, hipocampo, hipotálamo y núcleo accumbens) y sirve para etiquetar de relevante o de irrelevante cualquier vivencia.
Cuando en un ambiente de aprendizaje como lo es el aula,si lo que aquí ocurre le provoca ansiedad, miedo o aburrimiento al aprendiz, la capacidad para razonar disminuye y se bloquea, ello obviamente contribuirá a que también se reduzca no solo la cantidad de conocimientos,sino a que haya además,una sensible merma en la
calidad de la educación.
En segundo lugar, la emoción cumple la función de regular la atención y el esfuerzo, haciendo que mejore la concentración desde lo placentero que pudiera significarle lo novedoso y útil de los conocimientos que se construyen en el aula a partir de que le importan sus resultados y aplicación para la vida real.
En tercer lugar; la RAZÓN le confiere o le da forma a la EMOCIÓN, porque contextualiza a esta última, que significa esto en términos concretos, que desde la corteza prefrontal que es la parte de nuestro cerebro en donde se reflexiona y se analiza todo cuanto percibimos, el pensamiento intuitivo, que conocemos también como corazonada, es convertido en una hipótesis y la frustración en un plan de mejora y es desde la razón también, que logramos, que el miedo al fracaso que muchas veces paraliza o desmotiva al que aprende que logremos convertir las emociones negativas más arriba mencionadas en retos a ser superados para continuar avanzando.
En conclusión:utilizando un lenguaje o enfoque analógico, pudiéramos afirmar que la emoción le da apertura al aprendizaje y la razón cognitiva construye el sentido del mismo.
El aprendizaje significativo ocurre cuando la curiosidad que es una emoción positiva entra al terreno del análisis,que sólo la razón es capaz de poner en marcha,siendo esta finalmente la que valida o corrige lo que la intuición o la célebre corazonada sugiere.











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