Cuando se conversa sobre el campeonato de los Gigantes de San Francisco, siempre salen a relucir los mismos nombres, y con toda razón. Mucho se habla del extraordinario trabajo del gerente Aneudy Rivera, quien en su tercer año al frente de la franquicia finalmente consiguió el objetivo para el que fue contratado, se destaca a Víctor Peña, un dirigente que llegó en su primera temporada y condujo al equipo hasta el campeonato, se menciona a Luismal Ferreira, Jugador Más Valioso de la temporada, líder rebotero de la liga y una de las contrataciones más importantes de los últimos años, también se reconoce el impacto de B.J. Fitzgerald y de Charles Brown Jr., MVP de la serie final, una dupla de refuerzos que marcó diferencias durante toda la campaña.
Todos esos reconocimientos son merecidos. Sin embargo, hay un nombre que sorprendentemente aparece muy poco en las conversaciones: José Ernesto Marrero Rizek (Cheny).
Y la pregunta es inevitable: ¿por qué?
Porque si hablamos de los responsables de este campeonato, su nombre debería estar entre los primeros en la lista.
Quizás Cheny no sea una figura que busque cámaras ni titulares, quizás su estilo de liderazgo sea más silencioso, más de oficina que de cancha, pero precisamente desde esa posición fue que se construyó gran parte de este campeonato.
Como presidente de la franquicia, José Ernesto Marrero Rizek fue quien respaldó cada una de las decisiones importantes que tomó la organización, cada contratación, cada movimiento y cada apuesta deportiva pasó, de una forma u otra, por su aprobación.
Claro, no todas las propuestas debieron convencerlo desde el primer momento, seguramente hubo ideas que cuestionó, otras que analizó con detenimiento y algunas decisiones que obligaron a largas conversaciones, y esa es precisamente la responsabilidad de quien dirige una franquicia u equipo profesional.
LO MÁS IMPORTANTE, FUE QUE SUPO CONFIAR.
Confió en el criterio de su gerente, Aneudy Rivera. Confió en la visión de su director Rafael Almánzar y confió en el resto del equipo ejecutivo que el mismo conformó y aprobó, les dio el respaldo económico y administrativo para construir el plantel que finalmente terminó levantando el trofeo.
Y ese respaldo no se limita únicamente a esta temporada. José Ernesto Marrero Rizek lleva años trabajando por y para los Indios de San Francisco, hoy Gigantes basketball club. Cheny ha defendido la franquicia, ha representado con orgullo el apellido Rizek y ha asumido la responsabilidad de crear y mantener vivo un proyecto que significa mucho para miles de fanáticos francomacorisanos.
Por eso llama poderosamente mi atención que, cuando se enumeran los protagonistas de este campeonato, su nombre muchas veces quede fuera de la conversación.
No se trata de restarle mérito a nadie, todo lo contrario, este campeonato fue el resultado del trabajo colectivo de jugadores, cuerpo técnico, gerencia, directivos, empleados y propietarios, así lo percibimos desde afuera, y entiendo que desde adentro debe sentirse igual. Y precisamente por ser un trabajo colectivo, también debemos ser justos con quienes hicieron posible que todas las piezas encajaran, aún cuando esa persona no estuviese todos los días sentado en primera fila en cada practica o cada partido.
Los campeonatos no solo se ganan con rebotes, asistencias o puntos. También se construyen con liderazgo, confianza, respaldo y decisiones acertadas DESDE LAS OFICINAS.
Y en esa parte de la historia, José Ernesto Marrero Rizek tiene un lugar que merece ser reconocido.
Quizás él nunca lo reclame.
Pero el éxito de los Gigantes de San Francisco también lleva su firma.











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