Dicen que los grandes movimientos nacen como nacen los ríos: de una fuente pequeña, silenciosa y cristalina, hasta convertirse en cauces capaces de alimentar generaciones enteras. Así ocurrió hace treinta y seis años, cuando un hombre de profunda vocación literaria decidió sembrar una semilla que no buscaba únicamente formar escritores, sino despertar conciencias. Aquel hombre era don Bruno Rosario Candelier, y aquella semilla recibió el nombre de Movimiento Interiorista.
El pasado 28 de julio se cumplió un nuevo aniversario de esta fecunda corriente literaria y espiritual. Hoy celebramos con inmensa alegría sus 36 años de existencia, agradeciendo a su fundador por abrir un camino donde la palabra trasciende la belleza estética para convertirse en un puente hacia la verdad, la sensibilidad y la dimensión espiritual del ser humano.
Desde que crucé por primera vez las puertas de uno de sus circuitos literarios, comprendí que no asistía simplemente a una reunión de escritores. Entraba, más bien, a un espacio donde las palabras respiraban, donde los libros dialogaban con emociones y donde cada lectura invitaba a descubrir un universo distinto.
He tenido el privilegio de participar en estos encuentros representando al Núcleo de Escritores de la Región Nordeste (NERN), pero también como una aprendiz permanente, enamorada de la literatura y agradecida por cuanto he recibido de cada lectura, de cada comentario y de cada obra compartida.
En ese viaje descubrí que los libros no son solamente páginas encuadernadas; son puertas abiertas hacia nuestro mundo interior.
Uno de esos viajes comenzó con la lectura de El Sorato de Magdala, una obra que me permitió comprender que la literatura también puede conducirnos al encuentro con nosotros mismos. En una reseña publicada en El Jaya expresé:
«El autor hablaba de un «sorato», un concepto que me resultaba tan lejano como un canto en una lengua antigua, pero que al mismo tiempo resonaba profundamente en mi interior. Descubrí que representaba un vínculo espiritual, una conexión con lo trascendente. Por su parte, «Magdala» evocaba la figura de María Magdalena, con sus sentimientos de amor que trascienden lo carnal, cobijados bajo el manto de la cristificación. (…) A través de las cartas conocí a Barranco y Aurora, personajes que no existían más allá de sus palabras, pero que eran tan reales como mis propios pensamientos. Sus historias parecían cruzarse hacia un mismo destino: el interior de Magdala, donde el amor, la búsqueda de respuestas y el susurro de las hojas se entrelazaban en un laberinto espiritual.» (Acosta, 2025, párr. 3).
Pero aquel fue apenas el inicio.
Después llegaron otros libros que ampliaron mi horizonte intelectual.
En Poética del Interiorismo, don Bruno nos recuerda que la creación literaria no se limita a describir el mundo visible, sino que tiene la capacidad de penetrar en la dimensión más profunda del ser:
«Todas las expresiones podrían inscribirse dentro de la Realidad Real, la Realidad Imaginaria o la Realidad Trascendente. El Interiorismo postula ponerle atención a la Realidad Trascendente. Esa realidad comprende la dimensión interna, esencial y mística de lo existente» (Rosario Candelier, 2015, p. 219).
Más adelante, en Movimientos literarios dominicanos, realiza un valioso recorrido por la historia de nuestras corrientes literarias y rescata la memoria de grupos que enriquecieron el panorama cultural del país. Con especial emoción encontré allí una referencia al Grupo Yocahu, de San Francisco de Macorís:
«El grupo Yocahu, de San Francisco de Macorís, constituido en 1990 por Noé Zayas, lo integraban Juan Gelabert y Víctor Saldaña. Buscaban hacer de sus sueños una cantera de creación con un ideal centrado en la búsqueda del hombre interior» (Rosario Candelier, 2022, p. 29).
Y como si aún quedaran senderos por recorrer, apareció Perfil del español dominicano, obra que constituye una verdadera celebración de nuestra identidad lingüística. En ella el autor nos recuerda:
«Nuestra modalidad idiomática es copiosa y abundante. El aporte de la Academia Dominicana de la Lengua al estudio de nuestra lengua se pone al servicio de quienes se interesan por el habla de los dominicanos» (Rosario Candelier, 2019, p. 426).
Entonces comprendí que el Interiorismo no es únicamente una escuela literaria. Es una forma de mirar la existencia, de escuchar el silencio, de descubrir la belleza escondida en las palabras y de entender que toda auténtica creación nace primero en el espíritu.
Treinta y seis años después, aquella pequeña semilla sembrada por don Bruno se ha convertido en un frondoso árbol bajo cuya sombra se han formado escritores, poetas, ensayistas, críticos, profesores y lectores que continúan cultivando el amor por la literatura dominicana.
Por ello, hoy deseo expresar mi más sincera felicitación al maestro Bruno Rosario Candelier, fundador del Movimiento Interiorista, por su extraordinaria labor como filólogo, crítico literario, ensayista, novelista, profesor, promotor cultural y presidente del Ateneo Insular Internacional. Su legado ha trascendido generaciones y continúa iluminando el camino de quienes creemos que la literatura es, ante todo, una búsqueda permanente de la verdad, la belleza y la trascendencia.
¡Feliz 36.º aniversario al Movimiento Interiorista!
Que continúe creciendo como ese árbol cuya raíz se hunde en la palabra, cuyo tronco se fortalece con el pensamiento y cuyas ramas siguen ofreciendo frutos de sabiduría para las presentes y futuras generaciones de escritores dominicanos.
Referencias:
Acosta, A. (2025, 16 de mayo). Descubre un libro hoy. El Jaya. https://www.eljaya.com/223339/descubre-un-libro-hoy/
Rosario Candelier, B. (2019). Perfil del español dominicano: Voces y expresiones del habla criolla. Amigo del Hogar. Academia Dominicana de la Lengua. Rosario Candelier, B. (2019). El Sorato de Magdala. Ateneo Insular. República Dominicana.
Rosario Candelier, B. (2015). Poética del Interiorismo: Teoría de la Estética Literaria.
Ateneo Insular. República Dominicana.
Rosario Candelier, B. (2022). Movimientos literarios dominicanos: Postumismo, Poesía Sorprendida, Pluralismo, Interiorismo. Academia de la Lengua. Santo Domingo, República Dominicana.











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