Santo Domingo. – Falleció el pasado 5 de agosto de 2026 el empresario Román Ramos Uría, fundador de Grupo Ramos y una de las figuras más influyentes en la transformación del comercio minorista de la República Dominicana. Su legado está estrechamente ligado al desarrollo de las cadenas La Sirena, Súper Pola y Aprezio, empresas que marcaron un antes y un después en la forma de comprar de los dominicanos.
Nacido en Pola de Allande, Asturias (España), Ramos Uría llegó a la República Dominicana en 1959, con apenas 17 años de edad y un contrato de trabajo para laborar en M. González y Compañía. Años más tarde asumió la administración de La Sirena, una pequeña tienda de tejidos ubicada en la avenida Mella de Santo Domingo.
En 1965, en medio de la Guerra de Abril, adquirió el establecimiento junto a un socio, realizando una inversión de RD$50,000. En ese momento, el negocio contaba con apenas 300 metros cuadrados de espacio y menos de diez empleados.
Con visión empresarial e innovación, transformó La Sirena en una tienda por departamentos e introdujo al mercado dominicano conceptos que revolucionaron el comercio, como el autoservicio, el horario corrido y una política de precios bajos y fijos.
Bajo su liderazgo, la empresa continuó expandiéndose con la creación de Súper Pola en 1979, la apertura de nuevas sucursales en distintas provincias y, en 1999, la consolidación de todas las empresas familiares bajo la razón social Grupo Ramos. Posteriormente impulsó la expansión nacional con la adquisición de nuevos establecimientos y el lanzamiento de Aprezio, un formato dirigido a consumidores que realizan compras frecuentes en barrios y comunidades.
El crecimiento de la empresa también se reflejó en la generación de empleos. De una tienda con apenas ocho colaboradores, Grupo Ramos llegó a convertirse en una de las principales empresas del país, con más de 8,400 empleos directos y alrededor de 15,000 indirectos, consolidándose como uno de los mayores empleadores del sector privado.
A pesar del crecimiento de la organización, Román Ramos Uría mantuvo un estilo de liderazgo cercano. Era conocido por visitar con frecuencia las tiendas, supervisar personalmente las operaciones y mantener contacto directo con empleados y clientes.
Su visión empresarial estuvo siempre respaldada por su familia, con quienes construyó una empresa que evolucionó desde un negocio familiar hasta una organización corporativa con presencia nacional y un papel determinante en el desarrollo del comercio moderno en la República Dominicana.
Con el fallecimiento de Román Ramos Uría, el país pierde a uno de los empresarios que más contribuyó a la modernización del comercio nacional y a la creación de miles de empleos, dejando un legado que permanecerá en la historia económica y empresarial dominicana.
Paz a su alma.











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