“El colonialismo no solo ocupa territorios, sino también la mente de las personas”. Frantz Fanon
Los pueblos de Cuba y República Dominicana tienen lazos históricos de amistad y mutua colaboración. Una de las mayores expresiones de esa cooperación se puede encontrar en el Manifiesto de Montecristi, firmado y echo público el 25 de marzo de 1895 por el apóstol de la independencia cubana José Martí y nuestro héroe internacionalista el general Máximo Gómez. Esta proclama trazó la visión que sirvió de guía a los cubanos hasta alcanzar su independencia frente al colonialismo español. Por otro lado, con la expedición de 1959 y el objetivo de ponerle fin a la despiadada dictadura de Trujillo, el comandante Delio Gómez Ochoa y el jovencito Pablito Mirabal, constituyeron la representación directa de la solidaridad de Cuba hacia los dominicanos.
Por estas y otras razones los dominicanos/as sensatos debemos rechazar categóricamente la expulsión de territorio dominicano de la delegación diplomática cubana por mandato del presidente Luis Abinader sin ninguna justificación jurídica o política, lo que constituye un acto cruel, una desfachatez en término de gestiones diplomáticas y otra nueva evidencia del descarado servilismo a que se ha sometido este gobierno frente a los dictámenes intervencionistas de los Estados Unidos de Norteamérica en los asuntos internos de los países latinoamericanos.
CUBA ha entregado miles de becas de estudio para que jóvenes de diferentes nacionalidades, incluido República Dominicana, se forjen en sus aulas universitarias. Ha enviado miles de médicos a curar enfermedades y salvar vidas en distintas naciones de todos los continentes. La última muestra significativa ocurrió durante la terrible en enfermedad de COVIC-19, desplazando personal médico a: México, Venezuela, Nicaragua, Haití, Belice, Perú, Honduras, Jamaica, Surinam, Dominica, Italia, Andorra, Guinea-Bissau, Kuwait, República del Congo y decenas más de países que recibieron la mano solidaria del pueblo y Estado cubanos.
El presidente Luis Abinader con su gobierno pasará a la historia de República Dominicana como uno de los mayores peleles al servicio de los intereses imperiales y en perjuicio de la soberanía y los bienes materiales y culturales del pueblo dominicano. De igual manera, el gobierno del presidente norteamericano Donald Trump ha puesto como nunca al desnudo la doctrina Monroe, la que tiene como verdaderos fines el saqueo, explotación y control absoluto de toda Latinoamérica.
Sus 800 bases militares establecidas en todo el globo terráqueo; las numerosas invasiones a otras naciones (República Dominicana sufrió dos el pasado siglo); los golpes de Estado ejecutados contra gobiernos democráticos (ejemplo el de Juan Bosch en 1963); los crímenes cometidos por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) dentro y fuera del territorio estadounidense, muchos de ellos avalados por sus propios documentos desclasificados; las criminales sanciones económicas, comerciales y financieras contra pueblos que quieren desarrollo y paz (como CUBA, IRÁN y otros); los bloqueos navales y la nueva piratería desarrollada; entre otros malévolos hechos, sí son claros y contundentes indicadores de que los Estados Unidos de Norteamérica lleva más de 80 años sometiendo al mundo a una dictadura global. CUBA exporta como ejemplo histórico: salud, solidaridad, hermandad, dignidad y resiliencia. Esas acciones humanistas no son señales de invasiones, ni amenazas. Los pueblos cubano y dominicano son hermanos y no debemos permitir que intereses oscuros los quieran dividir, precisamente en busca de macabros propósitos.
¡Viva la hermandad y solidaridad cubano-dominicana!
SFM-23/08/2026.











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