En un mundo como el que nos han impuesto los ejércitos guerreristas imperialistas, los cuales sirven y protegen a las élites económicas que propician la desigualdad, la pobreza y la desesperanza en el mundo entero.
Los que resistimos los abusos, y las muertes que dicho abusos ha venido causando en pueblos y naciones que defienden su derecho a decidir por sí solas su destino, los que hemos venido sembrando dignidad, honor, libertad y sentido de justicia, desde el trabajo docente, entiéndase; los (as) maestros (as) mismos que desde ese espacio tradicional concreto llamado escuela, como desde esa otra escuela de la vida, que representa el contexto económico, social y cultural que denominamos barrio, debemos estar cada vez más comprometidos a fortalecer en nuestros estudiantes y en los pobladores de los barrios el valor de la identidad, porque solo una persona o un pueblo con un fuerte y definido sentido de identidad puede resistir y defender con dignidad y decoro su raíz, su orígen y así evitar que otros no importa su poder, lo humillen, lo ultrajen y le ensucien su historia.
Como militantes de la ciencia que somos y blandiendo la espada del conocimiento y de la luz, evitemos que grises y oscuros personeros terminen desde las tristemente célebres redes sociales confundiendo como hasta ahora lo han logrado, a millones de jóvenes dominicanos, que más que por maldad o degeneración más bien por ignorancia terminen defendiendo el vicio, el lenguaje obsceno y desconsiderado, el culto a la imagen y a lo superficial y terminen además, sacrificando en el altar de la ambición desmedida y del afán de la riqueza fácil, su derecho a disfrutar de una educación liberadora, al derecho al trabajo y a un salario digno y decente, al derecho a una salud cálida y profundamente humana y a vivir en entornos seguros y sanos como oportunidad para NO concluir su vida, siendo un ALOFOKE MÁS











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