San Francisco de Macorís ha esperado durante décadas la ejecución de obras fundamentales para continuar avanzando hacia mejores condiciones de vida, mayor ordenamiento urbano y una verdadera reivindicación social. Por años hemos reclamado que el Estado coloque entre sus prioridades aquellas necesidades cuya solución puede transformar de manera directa la vida de miles de ciudadanos.
Quiérase reconocer o no, el gobierno de Luis Abinader ha sido uno de los escasos presidentes que ha puesto su mirada sobre nuestro municipio y ha venido atendiendo gradualmente varias demandas históricas. Algunas comienzan a encontrar respuestas después de décadas de espera, mientras otras se encuentran en distintas etapas de planificación o ejecución.
El municipio tiene sobre la mesa proyectos de enorme trascendencia: la ampliación de la carretera San Francisco–Controba, la marginal del río Jaya y una nueva planta de tratamiento de aguas residuales. A ello se suman los trabajos para la terminación del Hospital Regional Universitario Dr. Ángel María Gatón y de la circunvalación, además de otras intervenciones de importancia para el municipio.
En este proceso merece destacarse el papel del senador Franklin Romero, quien ha mantenido una presencia activa en torno a los principales temas de desarrollo de la provincia. Su seguimiento a las obras, las gestiones ante las autoridades, la fiscalización de los trabajos y su disposición para reclamar a los contratistas cuando ha sido necesario constituyen actuaciones que deben ser reconocidas.
De igual manera, la Asociación para el Desarrollo de la Provincia Duarte (ADEPRODU), junto con otras organizaciones representativas de la sociedad francomacorisana, ha mantenido una labor persistente, muchas veces silenciosa, llevando las necesidades de nuestra provincia hasta los escenarios donde deben discutirse y gestionarse.
Pero todavía falta mucho.
Debemos continuar reclamando la construcción de la Casa de la Cultura, un edificio adecuado para alojar la Regional 07 de Educación y sus dependencias distritales, así como impulsar la gran conexión vial entre Santiago y San Francisco de Macorís, concebida no solamente como una carretera entre dos ciudades, sino como un corredor estratégico capaz de integrar a Duarte, Hermanas Mirabal, Espaillat y Santiago.
Precisamente por la magnitud de estas necesidades, San Francisco no puede perder el foco.
Durante los últimos meses se ha desarrollado una intensa campaña a favor de la construcción de la carretera San Francisco–Río San Juan. No cuestionamos que esta vía pueda ser importante. Tampoco desconocemos los beneficios que una infraestructura de esa naturaleza pudiera representar para los productores y las comunidades ubicadas a lo largo de su trayecto.
La pregunta es otra: ¿Es esa la obra que San Francisco de Macorís necesita altamente priorizar en este momento?
Antes de colocarla por encima de otras inversiones, debemos conocer su costo, su impacto económico, el flujo vehicular proyectado, los sectores productivos beneficiados y, sobre todo, cuánto aportaría directamente al desarrollo urbano y a la calidad de vida de los habitantes de nuestro municipio.
Las necesidades de una ciudad deben priorizarse conforme a su impacto colectivo, no solamente por la intensidad con que determinados sectores promuevan una obra.
Si concentramos ahora una parte importante del esfuerzo político, institucional y presupuestario en una nueva carretera, corremos el riesgo de dispersar la atención sobre proyectos que San Francisco lleva décadas esperando y que resultan indispensables para resolver problemas de tránsito, saneamiento, movilidad, cultura, salud, educación y organización institucional.
Incluso, la extraordinaria insistencia en torno a la carretera San Francisco–Río San Juan hace legítimo preguntar cuáles sectores serían sus principales beneficiarios y cuáles estudios técnicos, sociales y económicos sustentan su priorización. La transparencia en esas respuestas ayudaría a despejar cualquier percepción de que intereses particulares pudieran estar influyendo en una decisión que debe responder, fundamentalmente, al interés colectivo.
No estamos planteando abandonar esa carretera. Hablamos de prioridades.
Primero debemos consolidar las obras capaces de transformar estructuralmente a San Francisco de Macorís. Terminemos la circunvalación. Hagamos realidad la marginal del Jaya. Ejecutemos la ampliación San Francisco–Controba. Construyamos la nueva planta de tratamiento. Concluyamos el hospital. Levantemos la Casa de la Cultura y dotemos al sistema educativo regional de instalaciones dignas.
Después podremos continuar incorporando nuevas obras a la agenda.
Gobernar también significa priorizar, por lo que una sociedad organizada debe tener la madurez suficiente para distinguir entre lo importante y lo urgente. La carretera San Francisco de Macorís–Río San Juan puede ser importante, pero, frente a las necesidades actuales de San Francisco de Macorís, también puede esperar.











Discussion about this post