Querido lector, ¿qué sucede cuando la abstracción matemática se cruza con el pálpito vital de la existencia? A menudo percibimos las ecuaciones y los principios de la física como conceptos distantes o meramente teóricos; sin embargo, cuando la inteligencia y la compasión humana los toman de la mano, se transforman en instrumentos extraordinarios de sanación y esperanza. Hace algún tiempo reflexionábamos sobre cómo una curva milenaria la elipse y las leyes de la acústica lograban fragmentar cálculos renales sin necesidad de cortar la piel con un bisturí. Hoy, esa misma física de ondas de presión da un salto trascendental en la medicina dominicana, trasladando su fuerza sanadora desde el aparato urinario hasta el interior mismo de las arterias del corazón.
El origen de esta tecnología nos remonta a la Alemania de la década de los años 80, donde una chispa de ingenio unió al urólogo Christian Chaussy y al ingeniero Claude Dornier. Ambos descubrieron que los pulsos de presión sónica extremadamente rápidos y potentes podían ser domados con precisión milimétrica. Aquellas ondas de choque acústicas que en la ingeniería aeronáutica eran capaces de dañar estructuras metálicas, fueron encauzadas hacia la medicina gracias al reflector elíptico: la energía generada en un primer foco convergía en un segundo foco, ubicado exactamente sobre la piedra renal, fragmentándola en diminutas partículas sin dañar los tejidos circundantes. Aquel «martillo invisible» demostró que el conocimiento utilizado con sabiduría puede convertir la fuerza más intensa en fuente de alivio y restauración.
Durante décadas, la litotricia fue reina indiscutible en la urología. No obstante, la cardiología intervencionista continuaba enfrentando una de sus barreras más complejas: la enfermedad coronaria severamente calcificada. Cuando el calcio se petrifica en las paredes de las arterias que alimentan el corazón, los balones convencionales no logran dilatar los vasos y los stents no pueden desplegarse de forma óptima, incrementando significativamente los riesgos durante un procedimiento de cateterismo. Ante esta dificultad, la ciencia médica planteó una interrogante fascinante: ¿cómo romper esa roca de calcio incrustada en una arteria coronaria diminuta y delicada sin dañar la pared vascular? La respuesta científica ha sido llevar ese mismo «martillo invisible» directamente al torrente sanguíneo mediante la Litotricia Intravascular Coronaria (IVL) con balón.
En este contexto de innovación, el Centro de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (CEDIMAT) ha marcado recientemente un hito en la historia de la salud de nuestro país al realizar el primer procedimiento de litotricia intravascular coronaria con balón en la República Dominicana. La intervención, liderada por el coordinador de Hemodinamia y Cardiología Intervencionista, el doctor Carlos García Lithgow, junto a un equipo multidisciplinario especializado, representa la aplicación clínica más avanzada de esta física del sonido. Esta tecnología emite ondas de presión acústica desde el interior del vaso sanguíneo que agrietan y modifican el calcio acumulado en la pared arterial.
Al ablandar la placa calcificada de manera segura y precisa, se logra la expansión adecuada del balón y la correcta implantación del stent, abriendo nuevas oportunidades terapéuticas para pacientes con enfermedades coronarias complejas.
Como acertadamente señaló el Dr. García Lithgow, la calcificación severa ha constituido históricamente uno de los mayores desafíos en el laboratorio de hemodinamia. La incorporación de la litotricia intravascular rompe ese paradigma, transformando un fenómeno acústico en precisión quirúrgica para salvar vidas. Lo que nació como un principio geométrico y físico de propagación de ondas de choque en fluidos, hoy late con fuerza en las salas de intervención cardiaca de la República Dominicana. Nos llena de profunda satisfacción observar cómo la innovación científica echa raíces en nuestras instituciones de salud, confirmando que la tecnología cobra su mayor sentido cuando se orienta al bienestar de la sociedad. Querido lector, al ver que una onda de presión y una idea geométrica pueden restaurar el flujo de la vida en una arteria coronaria en Santo Domingo, nos queda una hermosa certeza: cuando la curiosidad científica se cultiva con vocación de servicio, la física y la medicina se abrazan para convertir la sabiduría en un verdadero milagro de vida.
Referencias Bibliográficas
Aksoy, A., Salazar, C., & Ormiston, J. (2019). Intravascular Lithotripsy in Calcified Coronary Lesions: Physical principles and clinical evidence. Circulation: Cardiovascular Interventions, 12(11), e008154.
Chaussy, C., Schmiedt, E., Jocham, D., Brendel, W., Forssmann, B., & Walther, V. (1982). First clinical experience with extracorporeal shock-wave lithotripsy. The Journal of Urology, 127(3), 417-420.
Núñez Blanco, G. (2026). La Geometría que Sana: La Elipse y el Martillo Invisible de las Ondas de Choque. Ensayo de divulgación científica y matemática. San Francisco de Macorís, República Dominicana.
Rodríguez, E. (2026, 9 de septiembre). Cedimat realiza primer procedimiento de litotricia intravascular coronaria con balón en el país. El Día. Santo Domingo, República Dominicana.











Discussion about this post