¡Hola mi querido lectora y lector!
En esta entrega quiero compartirle un poco sobre algunas costumbres que en los últimos tiempos me he dado cuenta de que ya se han ido haciendo parte de las nuestras, como es el caso de ‘’Las flores amarillas’’, pues hay tradiciones que heredamos sin preguntarnos de dónde vienen.
Las tradiciones también cambian, las aprendemos en casa, las vemos celebrar a nuestros padres y abuelos, las repetimos año tras año y, sin darnos cuenta, terminan formando parte de nuestra historia familiar, pero también existen tradiciones nuevas. Algunas nacen de una canción, de una película, de una telenovela… y hoy, cada vez con más frecuencia, de las redes sociales. Y este año ´´Las flores amarillas´´ son un hermoso ejemplo:
De un tiempo acá, cada 21 de septiembre, las redes comienzan a llenarse de girasoles, rosas, margaritas y otras flores amarillas. Hay quienes las esperan de su pareja, quienes las regalan a sus amigas, quienes se las obsequian a sus madres y quienes, sencillamente, deciden comprarlas para sí mismos.
Este año, pude notar que muchas personas compartían en las redes fotos recibiendo flores amarillas, también un cúmulo de promoción para la venta de flores en las floristerías, incluso hasta escases y aumento en los precios por la gran demanda en diversas floristerías…
Esta costumbre tiene una historia curiosa…
Su origen popular está relacionado con Floricienta, la telenovela argentina que conquistó a toda una generación a comienzos de los años 2000. En ella, las flores amarillas estaban relacionadas con el amor y con el deseo de recibir ese detalle de una persona amada.
Años después, las redes sociales rescataron aquella referencia y la transformaron en un fenómeno que cruzó fronteras. Y así, algo que pertenecía a una ficción terminó formando parte de la vida cotidiana de muchas personas.
Cuando las redes crean tradiciones… Quizás nuestros abuelos se preguntarían cómo es posible que una costumbre pueda nacer de una canción o de una serie de televisión. Pero las tradiciones siempre han sido una expresión de su tiempo. Antes viajaban de boca en boca, de familia en familia y de generación en generación.
Hoy también viajan a través de una pantalla… Lo interesante es que, una vez que una costumbre llega a nosotros, tenemos la posibilidad de darle nuestro propio significado. Para algunos, las flores amarillas representan amor. Para otros, amistad, alegría, gratitud o simplemente un gesto bonito.
Y ahí está lo maravilloso de los detalles: no siempre necesitan tener un significado universal para tener un significado especial para nosotros.
En República Dominicana, el 21 de septiembre no representa la llegada de la primavera como ocurre en varios países del hemisferio sur. Sin embargo, eso no ha impedido que la costumbre llegue hasta nosotros. Porque las culturas se encuentran, se mezclan y evolucionan; Y quizás no tenemos que preguntarnos únicamente si una tradición es “nuestra” o “prestada”. Entiendo que es algo que motiva a usar detalles y que, a la vez, dinamiza la economía de alguna manera.
Esto puede motivar a preguntarnos:
¿Qué hacemos nosotros con las tradiciones que recibimos?
Podemos adoptarlas, transformarlas o crear otras nuevas. Porque cada generación deja pequeñas costumbres que algún día podrían convertirse en recuerdos para la siguiente.
Al final, siempre están los detalles; Quizás el verdadero encanto de las flores amarillas no está en el color. Está en el gesto, en alguien que se acordó de ti; En una madre que recibe flores de su hija. En dos amigas que deciden celebrar su amistad. En alguien que, sin esperar que otro lo haga, compra sus propias flores. Porque regalar flores es, en el fondo, una manera de decir: “Pensé en ti”. Y pocas cosas han cambiado tanto con el paso del tiempo como nuestras formas de expresar cariño.
Las tradiciones cambian. Las generaciones cambian. Las plataformas cambian; pero la necesidad de sentirnos queridos, recordados y valorados permanece siempre.
Tal vez por eso las flores amarillas encontraron su lugar entre nosotros. Y quién sabe: quizás dentro de algunos años alguien pregunte de dónde salió aquella costumbre de regalar flores amarillas cada septiembre, y nosotros podamos decir que también fuimos parte de la historia.
Así que ya sabes, el próximo septiembre 21 no te olvides de enviar unas florecitas amarillas a alguien especial como un gesto de cariño.
Por otro lado, pasamos a nuestro segmento de festejados del mes de Septiembre: Quiero felicitar inicialmente a mi amado hermano Luis A. Almánzar Bournigal, mi estimado Dr. Jorge Amarante, Genoveva Brea Mues, Claudia Brea Mues, Ana Betances, Grelissa Mercedes, Virginia de Infante, mi estimado amigo José Antonio Morales, la Dra. Rocío García, mi querida sobrina Prisila El Hage Attouche, Tomás Rodríguez Yanguela, mi querido Malek El Hage, mi sobrina Sarah Guzmán Rodríguez. ¡¡Para todos deseamos muchas felicidades, salud y lluvia de bendiciones!!











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