SAN FRANCISCO DE MACORÍS. Ante el progresivo congestionamiento que registra la ciudad y la cercanía de los meses de mayor actividad comercial y desplazamiento vehicular, EL JAYA llama al Ayuntamiento Municipal de San Francisco de Macorís, al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) y a la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) a poner en marcha desde ahora un operativo conjunto de ordenamiento, señalización y vigilancia de las principales vías.
La intervención debe comenzar antes de que el incremento tradicional de vehículos y peatones propio de noviembre y diciembre lleve a niveles más críticos una situación que ya resulta complicada en numerosos puntos de San Francisco de Macorís.
No se trata únicamente de colocar agentes durante las horas de mayor circulación. La ciudad requiere identificar intersecciones conflictivas, recuperar la señalización horizontal y vertical, definir claramente las zonas donde está prohibido estacionarse, despejar las esquinas, proteger las aceras y reforzar el cumplimiento de las normas en horarios diurnos y nocturnos.
Avenida Antonio Guzmán Fernández: un ejemplo que requiere atención
Uno de los casos que merece intervención es la avenida Presidente Antonio Guzmán Fernández, donde durante las noches se observa el estacionamiento de vehículos sobre las aceras y demasiado próximos a las esquinas.
Esta práctica reduce considerablemente el campo visual de quienes intentan incorporarse a la avenida o cruzarla desde calles laterales. Un conductor puede encontrarse obligado a avanzar parte del vehículo hacia la vía principal antes de lograr visibilidad suficiente, mientras los peatones, al encontrar las aceras ocupadas, pueden verse forzados a desplazarse por la calzada.
El problema, por tanto, no debe verse solamente como una cuestión de fluidez vehicular. Una esquina obstruida por vehículos estacionados constituye también un riesgo de seguridad vial.
La Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial es precisa sobre este punto. Su artículo 237 establece restricciones para estacionarse en lugares que dificulten o hagan riesgoso el tránsito, incluyendo las proximidades de las esquinas; específicamente fija una distancia mínima de cinco metros desde la esquina. Ley-63-17 La legislación también define las aceras como espacios destinados exclusivamente al uso de peatones.
Por ello, en este corredor y otros puntos similares sería conveniente demarcar con pintura las áreas de no estacionamiento próximas a las intersecciones, instalar las señales correspondientes y mantener vigilancia de la Digesett, especialmente durante la noche.
Una responsabilidad que requiere coordinación
La solución demanda coordinación institucional. La propia Ley 63-17 establece que las señales de tránsito pueden ser colocadas por el Intrant y los ayuntamientos dentro de sus respectivas jurisdicciones, como instrumentos para informar, regular, dirigir y controlar el movimiento de vehículos y peatones.
Asimismo, la legislación faculta a la Digesett para fiscalizar y controlar el tránsito y ejecutar operativos en las vías públicas, por lo que el problema no requiere crear nuevas estructuras, sino articular las instituciones que ya poseen las competencias para intervenir.
Un programa conjunto podría comenzar con un levantamiento de las calles e intersecciones más congestionadas y peligrosas, seguido de señalización, demarcación de estacionamientos, pasos peatonales, zonas de carga y descarga y espacios donde debe mantenerse despejada la vía. A esa labor tendría que acompañarla una vigilancia sostenida para impedir que, pocos días después de señalizar, vuelvan a ocuparse aceras y esquinas.
El parque vehicular sigue presionando las calles
La necesidad de actuar adquiere mayor importancia frente al crecimiento sostenido del parque vehicular. Al cierre de 2025, la provincia Duarte registraba 198,400 vehículos, de los cuales 139,500 eran motocicletas, según las estadísticas de la Dirección General de Impuestos Internos correspondientes al domicilio fiscal de los propietarios.
Estas cifras ayudan a dimensionar la presión que enfrenta una ciudad como San Francisco de Macorís, principal centro urbano, comercial, educativo y de servicios de la provincia.
EL JAYA ha venido abordando de manera continua la situación del tránsito, la movilidad y la seguridad vial porque el problema requiere mucho más que respuestas ocasionales. Ordenar las calles, mantener las aceras disponibles para los peatones, recuperar la visibilidad en las esquinas y hacer respetar las zonas de estacionamiento son medidas básicas que pueden ejecutarse inmediatamente.
Actuar ahora y no cuando llegue el caos de diciembre
El llamado es a actuar durante octubre y noviembre, antes de que la temporada navideña incremente la actividad comercial y la circulación por el centro urbano.
La Alcaldía, el Intrant y la Digesett tienen la oportunidad de establecer desde ahora un plan coordinado y visible que permita llegar a diciembre con calles mejor señalizadas, intersecciones despejadas y una mayor presencia preventiva.
San Francisco de Macorís no debe esperar a que el congestionamiento alcance su punto más crítico para comenzar a poner orden. La prevención vial también consiste en anticiparse al problema.











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