Es inocultable que la República Dominicana es un país sumamente pequeño al solo tener 48 mil 671 kilómetros cuadrados, sin embargo, tiene 31 provincias y un distrito nacional, 158 municipios y 235 distritos municipales.
Esta fragmentación del pueblo dominicano es un contraste con países con mayor territorio, por ejemplo Canadá solo tiene 10 provincias, Argentina 23 provincias y la República de Ecuador con 24 provincias.
Es del conocimiento del liderazgo político nacional, que la mayoría de los 158 municipios carecen de las capacidades y recursos para garantizar eficientes servicios públicos, pero tienen “pomposos” alcaldes municipales y regidores que exhiben niveles económicos que sorprenden al más rico del país.
De tiempo en tiempo, se levantan voces para reclamar la aprobación en el Congreso varios proyectos que alimentan la postura de eliminar los 235 distritos municipales, porque solo serán extrañados por los más de 700 funcionarios electos.
Mientras esa realidad golpea en la cara al Gobierno de Luis Abinader y del Partido Revolucionario Moderno, el diputado oficialista Ariel Marte tiene a manos un proyecto de Ley que busca que el municipio de Arenoso sea convertido en una nueva provincia.
Al parecer la fragmentación del pueblo dominicano seguirá su agitado curso en este gobierno y quizás en los venideros. Bueno, que siga la fiesta.











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