Ese es el caso de Jesús Gabriel, quien a sus 40 años participa por primera vez en este importante evento y desde ya inició su preparación para volver a vivir la satisfacción y entusiasmo que sintió al cruzar el kilometro 40 del maratón.
¿Jesús Gabriel? se preguntarán quien es. Sus contemporáneos lo recuerdan como La Sota, un afable y dinámico joven que jugó baloncesto superior en San Francisco de Macorís en la década de los 90, y emigró a la gran urbe en el año 2002.
La Sota siempre fue un atleta que ha mantenido su forma jugando baloncesto y haciendo ejercicios, convencido que a través del deporte puede mantener una vida de calidad.
“Hace dos años empece a correr motivado por mi cuñado y compueblano Wilton Tejada quien es entrenador profesional y líder del equipo Wil Power Fitness de ahí comienza mi experiencia en correr”, cuenta el francomacorisano.
El francomacorisano dedicó además este logro a su esposa Cary Tejada, a quien calificó como la persona más importante que ha tenido en Nueva York.
“En el maratón del 2014 no pude participar por una lesión que tuve pero mantuve mi deseo de participar y gracias a Dios completé esta meta”, explicó Jesús.
“Para poder participar en este maratón hay que cumplir varios requisitos entre ellos hacer un mínimo de 10 carreras en la ciudad de Nueva York registradas en el año y luego inscribirse en la lotería del maratón, de ahí se obtiene el permiso para correr esas inolvidables 26.2 millas”.
Manifestó además que “esto es algo increíble, nunca había tenido la condición física que tengo ahora a mis 40, es lo mejor que me ha pasado en mi vida, correr en este maratón es una experiencia que hay que vivirla. Esto es una fiesta en la calle.
“Correr en maratón aparenta fácil pero no lo es, requiere de mucha condición física y sobre todo mental es posible para todo el que se lo proponga pero debe saber que requiere de sacrificio. Correr es un estilo de vida y me gusta bastante porque te hace más disciplinado como persona, te crea consciencia de como alimentarte y ayuda en tus hábitos de descanso”.
“Un maratón no es una competencia de quien llegue primero, es una meta personal de llegar y llegar bien” puntualizó.
Como inmigrante dice que siente nostalgia por su patria, y no visita con mucha frecuencia porque sus padres fallecieron, pero dice tener gratos recuerdos del barrio La Ribera del Jaya, donde creció bajo la tutela de sus padres a quienes les agradece eternamente la formación y valores que le inculcaron.
“Me gustaría ver que se retome el deporte en mi pueblo y mi sector, estoy enterado que la cancha donde hice vida deportiva esta totalmente destartalada y ya la niñez del barrio no tiene un espacio recreativo donde jugar y realizar algún tipo de deporte” expresa con tristeza.
“Desde aquí yo aportare mi granito para tratar de que las condiciones de vida de mis compatriotas mejoren y sobre todo tratar de dar un buen consejo y ejemplo a esos muchachos jóvenes de que todo es posible con disciplina y esfuerzo” concluyó.












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