San Francisco de Macorís es un pueblo admirado y respetado por sus antecedentes históricos que tienen una relevancia y dimensión extraordinaria en la historia patria, de esa connotación no hay lugar a discusión alguna, sus proezas son elocuentes por si mismas.
Pero hay otras bondades que la involución de valores de la sociedad no ha podido diezmar con sus efectos, la hospitalidad y solidaridad innatas del francomacorisano, estas permanecen en el tiempo como una constante distintiva, emblemática en su naturaleza humana y social.
Como francomacorisano soy testigo de ello y puedo dar testimonio por experiencia personal.
Salí recientemente de una cirugía de riñón que me practicaron en el Hospital Metropolitano de Santiago, previo a la intervención y como hombre público que me debo a mi pueblo y sociedad subí la información a mi página de Facebook, de inmediato brotaron de las redes espontáneamente mensajes de solidaridad con mi caso y una gran cadena de oraciones compartidas por hermanos de la fe cristianos y católicos, y el Señor que es es el cirujano mayor hizo silentemente su obra en el quirófano, la cirugía fue un éxito.
Con tantas demostraciones pre y post cirugía de mi pueblo, instituciones, estratos sociales, amigos y amigas, expresadas a través de las redes, llamadas telefónica a mi residencia, el sonido peculiar de este moderno instrumento de comunicación no daba pausas, visitas, entre otros medios de manifestación, me hizo pensar que no estaba solo en ese trance de salud, mi trato humilde hacia los demás sin distancias raciales, sociales y económicas, honestidad, pulcritud, transparencia y vocación de servicio como normas de vida, han hecho vibrar en mi indescriptibles sentimientos de emoción y sentirme uno de lo hijos más queridos por mi pueblo, sentimientos que hago recíprocos como mandato del alma a mi pueblo y componente social.
Como olvidar tan noble y sincero gesto de ustedes, hacer extensiva a nombre de mi familia y propio imperecederas e indelebles notas de gratitud por su solidaridad expresa, ser nuestro soporte médico en tan delicado proceso de salud, amigos y amigas que han dado su apoyo moral, material y espiritual, lo que para nosotros como familia tiene un gran valor humano y nos acerca aún más afectivamente.
No todo está perdido en la sociedad francomacorisana, San Francisco de Macorís sigue siendo un pueblo solidario, la solidaridad es una manifestación de amor hacia nuestros semejantes, abracemonos ante la presencia del Altísimo como hermanos, digamos al pais y al mundo que somos unidos y solidarios, ello nos hará crecer como seres humanos. GRACIAS Y BENDICIONES.











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