
¿Qué tienen el trumptumpote Donald Trump y Napoleón en común? Posiblemente que el primero quiere arreglar las cosas como lo hacía el segundo, el corso, a cañonazo limpio y con las bayonetas caladas para atravesar a todo el que se ponga por delante, al menos ese es el residuo áspero que dejan sus polémicos discursos sobre los emigrantes, los muros y otros muchos disparates por el estilo.
Pero la intención este escrito es otra, la de ver un cierto paralelismo de cómo cambiaban las opiniones periodísticas respecto a Napoleón, cuando este se escapó de su destierro en la isla de Elba e inició su marcha para reconquistar París, y como están cambiando las opiniones sobre Donald Trump, en estos momentos que al parecer se va acercando al trono máximo del poder mundial que es la presidencia de los Estados Unidos.
El caso de Napoleón, curiosísimo y hasta gracioso, se expone muchas veces en las escuelas de comunicación social como paradigma de que las cosas son según el color del cristal con qué se mira, y de que las noticias pueden cambiar como lo hacemos con las camisas, de hoy para mañana.
Ya muchos lo saben, en febrero de 1816 Napoleón Bonaparte evade la vigilancia a que estaba sometido en su destierro y escapa a tierra firme con la intención de derribar al gobierno y volver a ser coronado de nuevo Emperador. El diario francés Le Moniteur Universel, muy importante en su época, comienza a dar las noticias sobre su marcha con unos titulares dignos de ser recordados. Veamos.
9 de marzo “El monstruo escapó de su destierro”
10 de marzo “El ogro ha desembarcado en Cabo Jean”
11 de marzo “El tigre ha llegado a Gap”
13 de marzo “El tirano está en Lyon”
18 de marzo “El usurpador está a seis jornadas de París”
19 de marzo “Bonaparte avanza a gran velocidad”
20 de marzo “Napoleón llegará a las murallas de París mañana”
21 de marzo “El emperador está en Fontaineblau”
21 de marzo “En la tarde de ayer, Su Majestad el Emperador hizo su entrada pública y llegó a las Tullerías,
nada puede exceder la alegría universal ¡Viva el Emperador!”
O sea, los calificativos se fueron suavizando, de monstruo, a ogro, a tigre…hasta llegar al Viva el Emperador y el regocijo universal, en menos de dos semanas, según se iba aproximado Napoleón… y su temido ejército, claro está. Pues ahora parece que está sucediendo otro tanto con el rubio Trump, hace unas cuantos meses y hasta casi ayer era “ infumable”, “un loco”, “un nazi “ “un Hitler” y todos los calificativos peyorativos que uno pueda imaginar, pero ahora que las encuestas hablan de un empate, e incluso una ligera ventaja frente a su principal oponente Hilary Clinton, las opiniones van cambiando, incluidas las de nuestro querido patio que al principio eran tajantes, y ahora ya se van dulcificando como le sucedía a Le Moniteur Universel.
Qué si a los Estados Unidos le hace falta un cambio radical, qué Trump es autoritario pero eso es lo que hace falta, más mano dura, qué si el magnate ha logrado un imperio económico también puede rehacer el imperio americano, Trump tiene mucho carisma, no están malo como parece, podría hacer un buen gobierno… y si gana las próximas elecciones será posible leer algún titular en letras mayúsculas que rece “ En la tarde de ayer, Donald Trump, hizo su entrada pública en el Capitolio. Nada puede exceder la alegría americana ¡Viva Donald Trump!“.
Y es que según las personas se va acercando al poder las cosas cambian de blanco a negro, y de rojo a amarillo. Eso lo sabemos de sobra los dominicanos, un pueblo presidencialista y oportunista por excelencia. Por nuestra parte, si los gringos cometen el craso error de elegir a Donald Tump, como el jefe máximo de la tribu, asunto de ellos, que se fumen su tabaco, porque va a ser fuerte, muy fuerte, pero habrá que fumárselosegún dice le merengue de Ventura en nombre de la democracia. Lo malo es que a nosotros, y a todo el resto del mundo, nos va a llegar un humo tan asfixiante como perjudicial.











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