Al cumplir 27 años de circulación interrumpida EL JAYA proclama la Credibilidad como su tesoro más adorado.
No es un bien apetecible para quienes buscan lógicos, legítimos y los naturales beneficios materiales a que tiene derecho toda persona que despliega esfuerzos físicos o intelectuales.
Lo que sí proporciona es tranquilidad y la necesaria paz interior de saber que se sirve a la comunidad sin que sus acciones riñan con los principios que norman su vida cuando se trabaja con honradez y apego al más riguroso criterio ético.
Entendemos que un periódico, como cualquier banco comercial, deben profundizar su confianza en la comunidad a la cual sirven con base en la credibilidad.
Un rumor puesto a correr contra la institución bancaria más sólida puede hacerla quebrar tan pronto sus ahorrantes entran en pánico por temor a perder los recursos que en ella han depositado.
Igual suerte corre el periódico que pierde la confianza de su comunidad cuando se aparta de los postulados y las prácticas de profesionalidad con que ganó su aceptación y respeto.
Escribir y publicar la verdad y sólo la verdad de los hechos, no atrincherarse con ningún sector político, religioso o económico; la defensa de la pluralidad como expresión de independencia y libertad, la promoción y apoyo a las causas más nobles de la comunidad, plantear propuestas de solución a necesidades comunes y ser eco de resonancia de los esfuerzos y esperanzas del colectivo social por alcanzar bienestar con dignidad, constituyen consignas del código que pauta la existencia de EL JAYA desde su nacimiento y es la coordenada de su presente y futuro.
Prometemos que nada nos apartará del camino que nos ha hecho digno de fe. Por eso es frecuente escuchar la expresión de la gente: “Me enteré por EL JAYA, lo leeré en EL JAYA, lo compré, o…lo vendí por el anuncio en EL JAYA”.










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