El Presidente Danilo Medina Sánchez acaba de presentar al país las memorias de su gestión de seis meses de gobierno.
Sin dudas es memorable el hecho de ver un presidente dispuesto a asumir responsabilidades como las que asumió en lo relativo al contrato con la Barrick Pueblo Viejo.
La postura del Presidente es bien acogida por la población y demuestra su decisión de defender la soberanía y el patrimonio nacionales.
Esa actitud nos conduce a creer que su gobierno no permitirá la explotación de Loma Miranda, cuya preservación reclama el país de forma unánime.
Aunque el discurso sólo enfocó los seis meses del gobierno que preside, en ese lapso ha hecho esfuerzos por cumplir lo que prometíó en la campaña: Corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se ha hecho.
Sabemos que por la rigurosa formación política que recibíó de forma directa de su maestro Juan Bosch y por la amplia experiencia de estado acumulada, Medina Sánchez es garantía de que la política pase a ser una actividad al servicio de la gente.
Porque cuando el Estado asume la política con vocación de servicio, si bien administra los recursos que genera, el dinero rinde para cubrir las necesidades de salud, educación, transporte, electricidad, apoya y moderniza la agricultura,crea fuentes de trabajo o empleos productivos y cubre muchas otras necesidades de la población.
El analfabetismo, pobreza, delincuencias y otros males sociales son consecuencia del abandono del grueso de la población por parte del Estado Dominicano.
Hoy se plantean programas de alfabetización y de combate a la delincuencia que, por experiencias anteriores, no son más que políticas de remiendos a una situación general de resultados pírricos y cuestionables frente a las enormes cantidades de recursos destinados.
De ahí la importancia del 4% para la educación y el establecimiento de la tanda extendida. Con esos recursos se universaliza la cobertura educativa, es decir, ningún niño en edad escuela quedará fuera de las aulas donde estarán 8 horas diariamente.
Así y solo así, con miras al futuro, puede conseguirse disminuir la delincuencia el analfabetismo, la pobreza y otros males.
La enumeración de problemas y necesidades que hizo el Presidente y los montos de recursos que conlleva afrontarlos, dan la medida del abandono en que ha estado el país.
Sin embargo, abrazamos la esperanza de que el gobierno del Presidente Medina Sánchez establezca las bases e impulse la transformación para que tengamos un mejor país.










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