De solo escuchar las dos sílabas de este término tenemos múltiples asociaciones que hacer. Ganar es una de las prácticas que mejor nos hace sentir, pues entendemos que somos capaces, que tenemos valor, que somos superiores, mientras más son las circunstancias en las que nos vemos aventajados, mejor nos sentimos con nosotros mismos.
Relacionamos el ganar con dinero, pues es por ello que trabajamos la adquisición de recursos materiales que es una de las más comunes, y no necesariamente reales ejemplos de lo que es ganar. De ahí la déspota insaciabilidad monetaria de hoy en día, en que desenfrenadamente buscamos ganar más dinero y pertenencias, pues de esto depende en la mayoría de los casos nuestro valor humano en la sociedad.
“El verdadero medio de ganar mucho consiste en no querer nunca ganar demasiado”. Debemos de aprender a ser agradecidos con lo que poseemos, ya que quien no esta conforme con lo poco, mucho menos estará satisfecho con lo mucho. Lo que debemos considerar es el hecho que la ganancia material da una satisfacción efímera. Existen actividades que exigen de mayor tiempo y sacrificio que cualquier trabajo por paga, y son más desafiantes porque no nos traen ganancias materiales alguna, pero son estas acciones las que dejan la mejor ganancia, la autosatisfacción del deber cumplido, esa felicidad interior de saber que colaboraste provechosamente en la vida de otros.
Ganar también lo asociamos con vencer a alguien, y son tantas las maneras en las que nos cegamos por el orgullo de superar a los demás, entendemos que demostramos nuestra capacidad al competir con ellos para resultar más aventajados. Pero cuán errados estamos. La idea es mejor buscar maneras en las que todos resultamos ganadores, de este modo, no sólo demostramos nuestras competencias, sino que también sentimos la satisfacción de haber impactado positivamente a alguien. Se cree que para que exista un ganador, debe haber un perdedor pero el que realmente sabe ganar logra que otros también ganen. Esa es la formula: ganador-ganador (yo gano-tu ganas).
El ganar además se asocia con logros. Cuán felices nos sentimos al conseguir ese nuevo trabajo, al aprobar aquella asignatura, cuando somos correspondidos amorosamente. Muchos entendemos que cuando no hemos adquirido los resultados que esperábamos hemos perdido tiempo, nos sentimos deprimidos, derrotados. Nos negamos a apreciar la ganancia de estas circunstancias, qué decisiones tomé para tener estos resultados, qué puedo aprender de mis errores, si realmente dejé de lograr algo al no adquirir los resultados que esperaba. La óptica con la que percibamos estas circunstancias nos pueden ser de gran ayuda para nuestro presente y futuro. Si nos detenemos a analizar bien, puede ser que esa “derrota” por la que estamos deprimidos, es en vez una maravillosa victoria a largo plazo.











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