El polictécnico Vicente Aquilino Santos realizó el miércoles 18 de septiembre el II Congreso de Historia Local entre cuyos expositores estuvo su director maestro Daniel Almánzar con la coordinación de los maestros Willian Hernández, Estebanía Sirí e Ingrid Balbí. Otros expositores fueron los maestros Enmanuel Trinidad, Pedro Vargas Safadit, Ramón Matrille, el periodista Miguel Montilla y el maestro Roberto Santos Hernández, quien entregó a EL JAYA su ponencia que publicaremos en entregas.
1. Descripción del contenido
El contenido de las presentes disquisiciones se aborda exponiendo las diversas corrientes historiográficas que se han sucedido en la cultura occidental, desde el mito, las fábulas y las crónicas. También se abordan las diversas corrientes de Latinoamérica; nombrando las concepciones aborígenes, las crónicas traídas por los conquistadores. El Criollismo, Indigenismo; Las historias nacionales y el Romanticismo Histórico. Las micro historias y las historias regionales. También se exponen algunas ideas como conclusiones y desafíos.
El Mito y la Fábula
Los antiguos pueblos de Israel, Egipto y Grecia crearon un cielo poblado de dioses. Ellos constituyeron las primeras grandes culturas del submundo occidental y próximo Oriente. Allí los humanos batallaron, vivieron, gobernaron y legislaron ´´con autorización de los dioses´´. Miguel Otero Silva sostiene: ´´muchos de esos dioses patalean hoy bajo la autoridad del gran bibliotecario universal…´´
El mito y la Fábula fueron las expresiones de las primeras versiones históricas. Esto estuvo influido y determinado por esa cosmogonía. El libro de los muertos, la Biblia, El Talmud, Ilíada, Odisea y Eneida evidencian esa realidad.
En el curso del tiempo la Historia se ha terrenizado; ha alcanzado algunos niveles de autonomía profana, humana; aunque el manto de lo divino es palpable aún…
En la edad media europea, durante el predominio del Feudalismo, se degradó el pensamiento racionalista de la época clásica de Grecia y a partir del Humanismo renacentista hubo avances del pensamiento científico. En este stadiwn evolutivo se hacía historia con crónicas o relatos. Esto fue lo que España impuso en la historiografía. La crónica, de ahí el concepto de cronistas e historiadores de Indias.
Según Sergio Guerra Viloboy, Cubano, en su estudio sobre Las Corrientes de la Historiografía Latinoamericana antes de la incursión ibérica hubo una historiografía autóctona.
Primero: Historiografía aborigen:
Los aborígenes de América tuvieron sus concepciones históricas sobre los Andes y Centroamérica. Estos en base al relato oral ofrecieron una visión autóctona de su pasado. El último historiador indígena conocido fue el inca Garcilago de la Vega. Hasta en San Francisco de Macorís tenemos la fábula del hijo del Jaya.
Segundo: Cronistas de Indias.
La conquista ibérica fue puesta en manos de exploradores, misioneros, viajeros y cronistas. Ellos relataron el proceso de conquista y dieron a conocer al mundo sus versiones, irrespetando las valoraciones e identidad de los doblegados, esclavizados y la servidumbre.
La crónica fue la forma de expresión empleada. En ella se distinguían las hazañas del conquistador, la evangelización, la flora y fauna del contexto.
Los historiadores hispanófilos se apoyan en este proceso para distinguir la historia de América, silenciando los aportes aborígenes.
Tercero: El Criollismo
Los hijos o descendientes de los primeros amos, funcionarios y encomenderos quienes se vieron excluidos por no tener privilegios de herederos, expresaban aprecio por el paisaje americano y mostraban identidad local, lo cual sienta las bases del criollismo en el Siglo XVI.
Esta realidad supera a los cronistas y surge la historiografía Criollista.
Cuarto: Indigenismo
En el Siglo XVIII los criollistas agregaron el indigenismo, el pasado, la idea de progreso y los caracteres comunes latinoamericanos. Recibieron las influencias del neoclasicismo e ilustración europeas.
En esta etapa se fortalece la aristocracia criolla y se gesta en ella la meta de apropiarse de las gerencias políticas del continente…
Quinto Historias Nacionales:
A partir del 1826 cuando está en culminación el proceso independentista americano se elaboran las historias de las gestas independentistas, procurando conciencia nacional.
Estas historias nacionales que exhaltan valores patrios y distinguen lo político-militar, con énfasis en las hazañas de los héroes y procesos nacionales, protagonistas de la descolonización estuvieron determinadas por el Romanticismo y se conocen como expresión del Romanticismo histórico, en el que se refleja emotividad, admiración del progreso y estudio del pasado.
Esta corriente historiográfica romántico-nacionalista, superó al indigenismo y se expresó en una tendencia liberal y otra conservadora, hispanófila que añoraba lo aristocrático, típico del colonialismo. En Rep. Dom. La corriente liberal estuvo representada por José Gabriel García, padre de la historiografía nacional y Manuel Rodríguez Objío. Esta forma de historia tuvo vigencia hasta el Siglo XX.
Sexto: El positivismo en la Historia.
El Positivismo empezó a impactar en Latinoamérica a finales del Siglo XIX, con influencia de Comte. Se pretendió hacer ciencia en la historia enfrentando al subjetivismo. También exhaltación de regiones con desarrollo económico-social y tecnológico. Los positivistas en su pasión por el progreso y el orden llegaron a justificar regímenes dictatoriales en Latinoamérica; importantizaron las ejecutorias de gobernantes y jefes militares para explicar las características de los estados nacionales.
Hubo varias corrientes positivas. En América Latina tuvo vigencia un sector nacionalista que enfrentó la penetración neocolonial de Estados Unidos de Norteamérica. La creación de las Academias de Historia fue un aporte de esa corriente. Los historiadores positivistas dieron mucha importancia al dato, al documento pero no integraron el impacto del contexto económico social a la explicación del hecho histórico.
Américo Lugo y Emilio Rodríguez Demorizi fueron historiadores positivistas, así como Eugenio María de Hostos.
Séptimo: Materialismo Histórico.
En la segunda mitad del Siglo XIX Marx y Engel aportaron el Materialismo Histórico. Este método parte de la premisa de que en la explicación de la Historia la forma de cómo se produce y se distribuye la riqueza es la causa central de la vida social, política y cultural; de la superestructura jurídica, política e ideológica.
Este método llamado ascensional trasciende el marco de la Historia y redimensiona a la Epistemología, o teoría del conocimiento al aportar el método de las Ciencias Sociales, que los positivistas no otorgaron categoría de ciencia, pues estuvieron apegados a la idea platoniana de que sólo era ciencia la hipótesis verificada.
El materialismo histórico como estrategia para estudiar, conocer y explicar los hechos históricos empezó a ser conocido en Rep. Dom. Con Roberto Cassá en círculos académicos en la década del 1970, luego de la publicación del manuscrito de Formen (Formaciones económicas-sociales pre capitalistas), con la cual se amplía el concepto de Nikitin sobre sistema económico-social o modo de producción.
Desde la tercera década del Siglo XX hubo expresiones en Rep. Dom. de ideas marxistas. Esta corriente se redimensiona a partir del triunfo de la Revolución Cubana. Los conceptos de modos de producción, lucha de clases, causalidad, contradiciones, el papel de las masas, el contexto fueron integrados al discurso en esta corriente histográfica.
Roberto Cassá entiende que Juan Isidro Jiménez Grullón en 1965 marcó la ruptura de la historia tradicional e inició un proceso crítico, con limitaciones metodológicas sobre el curso de la historia nacional…
Octavo: Historiografía Revisionista.
Se caracterizó por el cuestionamiento en el discurso histórico a personajes que se reconocían en las historias nacionales de matrícula romántica y positivista y la exhaltación de otros sujetos en su lugar.
Esto aconteció desde México hasta Argentina y se expresó en enfoques conservadores, colonialistas y otros nacionalistas y seudomarxistas. En el revisionismo nacionalista antinorteamericano Sergio Guerra ubica a Juan Bosch.
Desde la tercera década del Siglo XX hubo expresiones de historiografía marxista en R.D. Esta se redimensiona a partir del triunfo de la Revolución Cubana. Los conceptos de modo de producción, lucha de clases, el papel de las masas fueron conceptos empleados por los cultivadores de esta corriente histográfica.
En la actualidad se percibe la confluencia de varias corrientes en el quehacer Latinoamericano.
Sobre Historia Local
En la tercera década del Siglo XX se expresaron en Latinoamérica historias locales, mini o micro historias; ya antes al cerrarse el ciclo de la piratería y filibusterismo surgieron acciones parecidas en el Oeste norteamericano y las Pampas argentinas.
Por lo expuesto se percibe: Historias sobre Salvaleón de Higüey, La Vega, Santiago, Azua, Cotuí, e Historias municipales y provinciales.
En San Francisco de Macorís Eugenio Cruz Almánzar en la década del 1960 edita su ´´San Francisco íntimo, da a conocer colecciones de anotaciones y documentos que había heredado de su padre. Ramón Alberto Ferreras publica Jayael, Tomo I y II. Luis Báez del Rosario hizo aportes significativos y-entre-otros-, quien les habla publicó el ensayo denominado La Biblia y el Talmud de la provincia Duarte.
Algunas de las limitaciones perceptibles en muestras historias locales son: Lo anecdótico del relato; exagerado localismo, otorgando relevancia a hechos locales y estudiarlos desvinculándolos de elementos causales regionales, nacionales e internacionales. A veces, sobrado énfasis en distinguir protagonismos de personas, apellidos o familias. Limitaciones en la periodización, énfasis en lo político-militar y debilidades o ausencia en la expresión del contexto económico-social y cultural.
También hemos tenido historias muy específicas del Tabaco, Brugal, Bermúdez, de caña e ingenios, Ricardo Hernández se despidió de la vida con un proyecto sobre La Historia del Cacao. Adicionalmente existen las historias de Familias. En San Francisco, nuestra Isis Rojas publicó: Estos Somos Nosotros. En este último grupo de micro historias se advierte interés en argumentar para justificar un enunciado.
Por otra parte, hay quienes sostienen que el caciquismo y caudillismo en nuestra historia tuvo sus causas en los regionalismos y sub regionalismos nacionales. Asimismo se infiere de los relatos de Máximo Gómez en la guerra de los ´´Diez Años´´ que ésta no avanzó de Oriente porque no afectó significativamente la economía de España en Cuba. Por lo cual éste concibe estrategias en la posterior guerra independentista Cubana de maltratar la economía de los ingenios, campos cañeros y los ferrocarriles de la parte central y occidental de Cuba, sólo así fue posible derrotar a España en esa isla.
La Regionalística:
En la isla de Santo Domingo la división territorial de los aborígenes para el 1492 en Cacicazgos que apresaban caracteres geográficos particulares ofrecen una idea del sentido de región.
En la posterior conquista española la fundación de villas y ciudades fue una estrategia político-militar para garantizar el dominio territorial, la explotación de las riquezas, la seguridad en la isla de los penínsulares y la comunicación al exterior por los puertos.
La región es la categoría intermedia entre lo nacional y lo local. En la etapa colonial hispánica hubo una concepción de la región. Es por lo expuesto que en Santiago hubo un Alcalde mayor y que cuando la Villa del Rincón de Santa Ana fue elevada a categoría de ciudad compareció el alcalde de Santiago, igual, para la refundación de Montecristy o Puerto de Plata.
El concepto de región existe en toda la geografía de la tierra. México, Brazil, Venezuela y Cuba han trabajado mucho este concepto.
Algunas de las variables a tener en cuenta para el estudio de la Región son: La geografía, topografía y relieve, los suelos, la economía, la forma de cómo se produce y distribuye la riqueza, los instrumentos de trabajo, los propietarios y no propietarios de medios de producción; los antecedentes, la lengua y dialectos sociales, la religiosidad, el folklore, la cultura; los niveles educacionales, lo étnico, la emigración e inmigración, el sentido de pertenencia, la vida ciudadana, las divisiones políticas administrativas, los cabildos y gobernaciones; las comunicaciones; volumen de la fuerza de trabajo y la tecnología. Otra variable a tener en cuenta es la Arquitectura, lo rural, urbano y suburbano. Además apreciar la periodización de la Historia Regional.
Las historias regionales y subregionales son importantes para sustentar planes de desarrollo para planificar. Hasta las empresas e instituciones que formulan planes de mejora empiezan sintetizando el pasado y caracterizando el presente.
En 1981 durante el gobierno de Antonio Guzmán Fernández dividió la República en tres grandes regiones: Norte o Cibao; Suroeste, Sureste y una subdivisión en siete sub regiones.
Más tarde en el año 2000 por decreto presidencial 685-00 de Leonel Fernández se establecieron tres Macro Regiones y nueve Regiones. Estas se detallan así: La Región Norcentral la integran las provincias de Santiago, Puerto Plata y Espaillat.
Cibao Sur: La Vega, Monseñor Nouel y Sánchez Ramírez.
Nordeste: Duarte, Hermanas Mirabal y María Trinidad Sánchez y Samaná.
La macro región Suroeste se subdivide en tres regiones: 1) El Valle: San Juan y Elías Piña. 2) Enriquillo: Barahona, Baoruco, Independencia y Pedernales. 3) Valdesia: San Cristóbal, Azua, Peravia y San José de Ocoa.
La macro región Sureste la forman tres regiones:1ra. Higuano: San Pedro de Macorís, Hato Mayor y Monte Plata.
2da. Yuma: Romana, Altagracia y El Seibo. 3ra. Ozama o Metropolitana: 1) Distrito Nacional y Provincia Santo Domingo.
El presidente Hipólito Mejía en el 2004, mediante decreto 710-04 establece diez regiones.
La constitución de la República dedica desde el artículo 193 al 206 para abordar la división territorial. En el artículo 195 se plantea que una ley orgánica planteará la división territorial a fin de revisar lo establecido. Ley que aún se aguarda.
Conclusiones:
•La división territorial de Rep. Dom. no se ha fundamentado en estudios consistentes. En la era de Trujillo se crearon provincias por razones subjetivas. Hace algunas décadas hubo creación de municipios y distritos municipales a diestra y siniestra, de manera arbitraria.
•Aunque está vigente la división del territorio nacional en diez subregiones la cohesión interna de cada sub-región parece limitada.
•El ministerio de Economía, planificación y desarrollo con la complicidad de autoridades centrales y locales elije los Consejos de Desarrollo sin estudios de diagnósticos confiables; como sostuvo Ricardo Hernández, por medio de esos organismos se manipulan fidelidades de personas llamadas relevantes y se limita la institucionalidad y dinamismo de los ayuntamientos y otras instituciones de base.
•Cada dependencia gubernamental, tiene un organigrama particular sin tener en cuenta en muchas circunstancias las divisiones Macro y subregionales.
V- Desafíos
Las historias regionales y subregionales en R.D. no existen; son un desafío. Para dar los pasos iniciales encaminados a concebir algún aporte deben integrarse equipos multidisciplinarios de: geógrafos, botánicos, etnólogos, urbanistas, economistas, sociólogos, comunicadores, culturólogos y-entre otros-historiadores, con participación equilibrada de la totalidad de cada subregión y/o región…
Se debe aprovechar todo el marco de referencia de las micro-historias para trascenderlas.
Las divisiones territoriales irracionales nos colocan de espaldas a espacios geográficos y culturales iguales.
¿Quién puede sostener que este espacio comprendido entre la cordillera septentrional, la central y el extremo oeste de la sierra de Yamasá no encierra muchas variables en común?
Se precisa promover en las Universidades y otras instituciones estudios exploratorios y descriptivos para estimular el acercamiento.
Hasta en ADP se puede promover intercambio de escuelas y deportes… para ir construyendo un sentido de identidad y acercamiento que concluya planteando una nueva división territorial para la R.D.
Los partidos políticos debían empezar a reflexionar sobre los problemas territoriales.
Los municipios de las subregiones debían interactuar para definir demandas comunes ante el gobierno central y el poder legislativo. Establecer mancomunidades de Cabildos de cara al porvenir.
La historia debe servir también para edificar el porvenir. Como sostuvo el pedagogo Bogdan Souchodolski: “El futuro es una realidad que se crea y no una realidad que se espera”.










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