Los centros públicos de enseñanza media, diurnos y nocturnos, que años atrás respetaban jóvenes y adultos, en estos momentos rebeldes sin causas los han convertido en escenarios de violencia irracional.
Este es un tema que las autoridades tienen que poner en la agenda de trabajo para abordarlo de inmediato.
Con inusitada frecuencia en los entornos de esos centros, jóvenes inadaptados queman gomas, lanzan basura, piedras y toda suerte de obstáculos hasta dejarlos como tierra de nadie.
Es deplorable que esos desadaptados antes fueron o están matriculados en esos planteles, pero por sus hechos sabemos que son sus enemigos. Es lamentable también que las sociedades de Padres y Amigos de la Escuela no contribuyan a establecer la necesaria disciplina en los recintos escolares.
Esto da lugar a que la indisciplina del hogar se haya domiciliado en los centros educativos haciendo inseguros esos espacios de trabajo docente y transmisión de conocimientos.
Muchos de esos individuos inadaptados protagonizan acciones justiciables que por la blandenguería de autoridades quedan impunes lo que los estimula a que en las siguientes acometidas sean más temerarios y violentos.
Un ejemplo de lo que aquí afirmamos ocurrió la noche del martes 7 de mayo cuando cuatro sujetos, tres ex -alumnos y uno activo, agredieron de forma salvaje el vehículo del director del liceo Juan Pablo Duarte nocturno del sector El Ciruelillo, licenciado Rodolfo Pichardo.
Un primer atentado contra el profesor Pichardo fue el lanzamiento de una bomba incendiaria cuando transitaba en su vehículo.
Son acciones criminales que ejecutan esos malhechores en represalia a las medidas disciplinas que dentro del plantel adopta el veterano educador.
Con anterioridad el profesor Abraham López recibió una golpiza a palos de alumnos y ex- alumnos del mismo centro de enseñanza.
Debido a la gravedad de esos hechos y a la frecuencia con que se producen se hace urgente que las autoridades educativas, Ministerio Público y la Policía pongan a funcionar a la Policía Escolar.
Es hora de que la disciplina, el orden y el respeto se restablezcan de manera firme en los centros escolares, fuente y templo sagrado donde se marcan las características distintivas del hombre como ser superior a las demás bestias que pueblan nuestro entorno.










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