La persona afortunada es aquella que le suceden las situaciones de la vida y por más dolorosas que puedan ser, logra llevarlas a buen término, la que da adecuadas respuestas a las mismas y es capaz de sonreír en medio de los contratiempos.
Eres persona inteligente si caminas por la vida rectificando, enmendando y corrigiendo tus errores. Es mejor asimilar constructivamente tus fracasos, procurando aprender en todo momento de las equivocaciones.
La persona equilibrada es la que vive sensible a las tempestades y quebrantos de la existencia. Sabe de mares encrespados, de vientos huracanados, de terremotos existenciales, pero logra amortiguar el peso de los acontecimientos con la serena placidez de la reflexión y la fortaleza de la fe.
Es caritativo aquel, que no solamente da unas pequeñas limosnas o pertenece a alguna asociación benéfica, sino porque se compromete con las grandes situaciones de nuestro mundo y se juega la vida por cambiar la injusticia de su entorno.
Van por mal camino los que se aíslan y se despreocupan de lo que sucede en el mundo. Es preciso caminar al lado de los seres humanos, impulsando a los débiles, levantando a los caídos, dando ánimos a los tristes, brindando la mano a los pequeños, pues el individualismo es sinónimo de poca cosa, apoya los propósitos del todo.
Es persona realmente feliz, no la que está saturada de riquezas, dando cabida a las vanidades del mundo y que solamente abre su corazón a lo que le proporciona placer. Es más bien la que alcanza altas dosis de dicha sin necesitar nada de todo esto.
La persona más religiosa no es la que se pasa todo el tiempo rezando, sino la que lleva muy adentro a Dios y da testimonio de su amor, no es la más perfecta, sino la que busca purificarse momento a momento, no es la que posee la verdad si no la que la busca apasionadamente.
La persona más generosa no es la que da mucho, sino la que se da sin condiciones y vive cerca del corazón del hermano. Dar cosas puede ser fácil; darse a uno mismo supone de altas dosis de renuncia y mucho amor.
Vale el esfuerzo apasionarse por la verdad, por el amor, por la vida, por la familia, por la justicia…Pero sin perder jamás la razón, sin dejar de vivir serenamente.
La juventud no se agota con la edad cronológica, sino con la endeblez del espíritu. Cuando nada tengas que hacer y hayan desaparecido las ilusiones de tu vida, efectivamente has comenzado a ser viejo.
Poseer muchas cosas y gozar de una amplia cantidad de placeres no garantiza, en ningún caso, el disfrute de la felicidad. La felicidad no llega al ser humano desde el exterior, sino que le brota mágicamente de su propia interioridad. Serás feliz por lo que eres, no por lo que tienes.
Te engañan quienes te dicen que todo se puede comprar con dinero. Lo mejor de la existencia no tiene precio material. Mira, sino, una puesta de sol, la mirada de un niño, la caricia de una madre, el canto de un jilguero, una sonrisa amistosa… . En que supermercado pueden comprarse?











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