‘Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera’.
Al analizar esta expresión poética de Pablo Neruda EL JAYA construye una metáfora gráfica del fenómeno social que representa la delincuencia intrépida y audaz que desbordó el control de las autoridades del país y ha creado la paranoia en cada ciudadano de creer que será la próxima víctima en esta terrorífica espiral delictiva.
Las flores constituyen la cosecha.
La primavera es la estación que cumple un ciclo natural de tiempo que nadie residente en el planeta Tierra evita, impide ni controla.
La delincuencia es cosecha que crece y se multiplica de forma dispersa y en manifestaciones diversas por todo el territorio dominicano.
La sociedad es la cantera social cuyos ciclos parecen no tener límites en la generación de delincuentes cada vez más impiadosos y crueles.
A la luz de esa realidad EL JAYA no cree que sólo con plomo y represión el gobierno tenga éxito en sus planes de seguridad ciudadana para devolver a la población la tranquilidad perdida.
Somos de opinión que para controlar y disminuir la delincuencia, el gobierno tiene que convocar a las organizaciones comunitarias, comenzando con las iglesias, a los fines de planificar y desarrollar programas y cruzadas sociales que se prolonguen en tiempo y espacios territoriales; no campañas porque estas tienden a ser limitadas y rebrotan con más fuerza.
Las iglesias tienen brigadas de feligreses entrenados en llevar casa por casa el mensaje de Cristo en volantes y de forma verbal, además tienen conocimientos de los barrios, áreas sub-urbanas y rurales.
A esas instituciones les preocupa el creciente auge de la delincuencia y están dispuestas a trabajar en el tema.
Por ejemplo Monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo ha declarado a EL JAYA que en su gestión como obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís tiene como prioridad trabajar con las familias, núcleo generador de la sociedad, para orientarlas en procura de que sean verdaderos nidos de amor.
Hay que decir que las iglesias tienen cánticos y lemas que crean las condiciones para trabajar con las familias.
«Estamos en campaña porque hay almas que salvar», Las congregaciones evangélicas cristianas corean: «estamos en campaña porque hay almas que salvar».
Mientras que la Iglesia Católica en sus prédicas proclama que «la fe sin obras es muerta».
Sugerimos a las autoridades integrar a las juntas de vecinos a las cruzadas y programas, a los directivos y miembros de esas agrupaciones porque se conocen, saben de quién es hijo y dónde viven los delincuentes de cada barrio.
Los incentivos y asistencia económica o social tanto para quienes la reciban como para quienes trabajen en las cruzadas de orientación familiar y control de acciones delictivas deben establecerse en la planificación de las labores de visitas casa por casa.
El plan es evitar tantas muertes de adolescentes y jóvenes adultos metidos a delincuentes unos que debutan y muchos otros son reincidentes en conflictos con la ley.
EL JAYA estima que estas cruzadas tienen que comenzarse a la mayor brevedad para que no ocurra que cuando lleguen los sombreros ya no hayan cabezas.










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