Gran parte de los comunicadores hoy se enfadan cuando alguien aborda un tema diferente al COVID-19. Con el perdón de quienes así piensan no es posible esperar la superación de estas nebulosidades para iniciar reflexiones sobre el calendario electoral. Por tanto, sin temor a dardos presento las presentes disquisiciones.
Es natural que la Junta Central Electoral haya dado a conocer cronograma para las elecciones del 17 de mayo próximo. Aunque los integrantes de la misma y la cúpula de los Partidos Políticos en su interior estén convencidos de la inviabilidad del certamen en esa fecha como consecuencia de la coyuntura en que nos ha sumergido el Coronavirus.
Por lo expuesto, se justifica propiciar una Cumbre de los Partidos Políticos y acuerdos electorales para conocer con serenidad la realidad del cronograma y la base constitucional, a fin de generar una propuesta de replanteo de las elecciones. Se precisa una moderación o dirección para el debate con el visto bueno de los actores electorales.
Los partidos políticos deben propiciar un espacio para buscar un consenso, a fin de impulsar una Reforma Constitucional en la cual se establezca una sola ronda en lo presidencial, modificando el artículo 209 de la Constitución para que las elecciones se celebren el último domingo del mes de Junio o primero del sexto mes. En el numeral uno (1) de ese artículo se establezca la elección por mayoría simple. Mayoría absoluta se aprobó hace 26 años para impedir el ascenso de José Francisco Peña Gómez. Eso nos avergüenza… En regímenes parlamentarios se gestan gobernantes con menos del 40% del favor electoral.
El Comité Político del PLD al evaluar las pasadas elecciones concibió un empate técnico, semejante al margen de error entre ese partido y el PRM. El candidato del PLD pudo haber perdido algún punto en los días siguientes a las elecciones municipales, pero de cara a las presidenciales, ese candidato puede estar oxigenándose hoy que – entre otras cosas – el Señor Presidente de la República ejerce el Comando Central de la gestión contra el Coronavirus, en un Estado de Excepción con alguna holgura y libertad en la ejecución presupuestaria.
El bipartidismo no se ha superado en RD. Se está, en ese orden, en un espacio de equilibrio de fuerzas. Se debe buscar un desenlace como aconteció en La Ilíada, se parlamentó para suspender los combates antes del exterminio se decide la batalla final con duelo, uno en representación de los Aqueos y otro por Troya.
Una reforma constitucional así evitaría una posible segunda vuelta, ahorrándole al país angustias, recursos económicos y tiempo. Además de crear condiciones subjetivas más propicias para promover que la ciudadanía vuelva a las urnas.
No hay condiciones en el país para gobierno de unidad con el universo partidario, pero si es posible que los partidos se reagrupen en dos frentes; evalúen la presente coyuntura y el impacto que el coronavirus dejará en la economía, la sociedad, y los servicios de RD y ante las tinieblas de esa realidad reformular los programas de gobierno. En base a programa ampliar las alianzas, integrándose a los partidos políticos que fuese posible en cada caso.
Ojalá que nuestros dirigentes políticos en medio de esta cuarentena utilicen algún tiempo para acercarse e interactuar con otros para cuando se puedan reunir de manera presencial, tengan unificadas las ideas centrales de las cuales partir para avanzar.
Por otra parte, EEUU de Norteamérica no es un paradigma de democracia para RD. Ese país tuvo complicidad con fraudes electorales desde Buenaventura Báez hasta los gobiernos de Joaquín Balaguer, golpes de Estado e intervenciones.
Las jóvenes generaciones son merecedoras de que en la Patria de Duarte no tengamos más “Borrones y Cuentas Nuevas”. Los partidos políticos tienen oportunidad de que en el replanteo de sus programas electorales se incluyan sus objetivos – metas sobre el crimen del 16 de febrero pasado. Quien desde el poder o la oposición no realice las sinergias para juzgar a los culpables, recibirá la sanción moral de la ciudadanía. Mientras no haya una sentencia condenatoria de los reales culpables, los actuales titulares de la Junta serán vistos por el pueblo como responsables y seguirán creyendo en el enunciado de Lucio Anneo Séneca cuando dijo “La Justicia es como la telaraña que deja presa las moscas pero deja pasar los pájaros”.











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