Santo Domingo, RD.- A pesar de la coyuntura macroeconómica que presenta la República Dominicana cuyo escenario internacional luce nada halagüeño en perspectivas económicas, se registra un comportamiento un tanto contradictorio del tipo de cambio o tasa del peso dominicano con respecto al dólar estadounidense; todo lo anterior ha creado suspicacia e intriga en muchos agentes económicos y en especial, en la ciudadanía en sentido general.
El mercado de divisas en la República Dominicana está anclado a un modelo de tipo de cambio flexible o de flotación administrada, lo que quiere decir que el precio del Dólar (US$) con respecto al Peso Dominicano (RD$), se fija por la determinación libre de la oferta y demanda de dólares con discreción de la autoridad monetaria de intervenir el mercado con inyecciones de dólares en momentos cuando sea necesario para garantizar la estabilidad del tipo de cambio.
En primer lugar, el peso dominicano exhibió una apreciación con respecto a la moneda estadounidense del orden de 1.4%, siendo uno de los pocos países de la región donde ocurrió, y donde con más intensidad se produjo en América Latina y El Caribe durante 2021. Dicho esto, conviene referirse a ciertos hitos o hechos económicos que pudieran estar gravitando sobre la apreciación del peso.
El primer hito refiere, que el mundo fue inundado de dólares a causa de la pandemia de covid-19 durante parte de 2020 y 2021, a causa de la reducción a 0% de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal de EEUU. Como la tasa de interés equivale al costo del dinero de un país, mientras más baja, menos vale su divisa. En adición, la entidad dio rienda suelta a la impresión de billetes para compra de bonos con la finalidad de mitigar los efectos de la crisis aumentando el gasto público. Esta segunda maniobra de política económica reforzó aún más la depreciación del dólar.
En segundo lugar, en el país, como consecuencia del buen desempeño de los sectores generadores de divisas durante el año 2021 (exportaciones totales, turismo y otros servicios, remesas familiares e IED) se recibieron un total de US$34,039.8 millones, unos US$8,824.1 millones por encima de los recibidos en 2020 y US$3,422.5 millones adicionales al monto de 2019, año previo a la pandemia. Una oferta de dólares robustecida, y una demanda de dólares para importaciones compensada, aprecia el peso dominicano.
Por último, puede que el Banco Central esté interviniendo el mercado de divisas suministrando dólares como medida de política cambiara que incida en el abaratamiento de las importaciones, y con ello reducir el impacto vía cambiaria de los insumos importados de la agropecuaria y la energía como petróleo y derivados. Con el incremento de las tasas de interés domésticas se estimula por igual la entrada de capitales extranjeros buscando rentabilidad.
De todas formas, la apreciación del peso dominicano con respecto al dólar, es coyuntural, por lo que una vez se disipen los factores antes indicados, la tendencia a la depreciación monetaria seguirá su curso tendencial debido a que nuestra economía mantiene rezagos de productividad por efectos de una competitividad externa que de no afrontarse ampliaría las brechas con respecto a los países desarrollados.











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