Lograr fama y tener dinero es hoy una de las metas más deseadas por casi todo el mundo. Hay diversas formas de lograrlo, por ejemplo romperse el ¨caco¨ y hacer una carrera muy difícil pero prestigiosa y muy bien remunerada, otra forma podría ser especulando con apartamentos y llegar ser un magnate inmobiliario o también asaltar un banco y dejar sus cajas fuertes más peladas que un sueldo de clase media los 30 de cada mes, hay muchas más posibilidades de obtener riquezas pero casi todas conllevan tiempo, suerte, tenacidad, energía y conocimiento.
Pero últimamente y a diferencia de antes el proceso de millonarizarse tiene que ser bastante fácil y sobre todo rápido, bien rápido. La manera que vamos a proponer, la de flotillizarse, está siendo utilizada últimamente pero aún hay buenas posibilidades de explotarla con éxito, conlleva algo de riesgo que más bien se convierte en toda una aventura como los safaris africanos donde sueltan leones mansos y serpientes domesticadas para dar miedo a los turistas y que estos lo puedan contar a sus primos y amigos de Dusserldorf.
Esta nueva manera de hacerse rico y famoso tiene rápida repercusión en los medios locales e internacionales y muchas posibilidades de llenarse los bolsillos en muy corto tiempo. Aquí se la decimos: primero se compra a precio de vaca muerta un o barquichuelo viejo, descriscajado, a punto de desguace pero que aún pueda navegar quinientas o seiscientas millas náuticas, no son muchas pero no le harán falta más pues con toda seguridad unos marinos armados con la estrella de David en los uniformes se la van a confiscar sin retorno alguno.
En la proa se le pone un nombre bien provocativo que pueda verse de lejos como ¨Libertad¨, ¨Justicia¨ o ¨Basta de Genocidios¨ Y también en la parte alta de la embarcación se enarbola dos banderas, la de su país de origen para que la identifiquen rápido y no le manden un veloz torpedo con cara y cola de pocos amigos, y el barquichuelo y usted vayan a hacerle compañía al amigo Neptuno, y una segunda de Palestina para que vean también sus intenciones de ser una mono flotilla de confraternidad liberadora.
Después se la carga con unos galones de agua potable, algunos alimentos tipo galletas, barras de pan, un par de docenas de latas de sardinas de las ¨pica pica¨, baratitas que ahora están en especial, unas vendas, varios potes de aspirinas y ungüentos contra golpes, todo para hacer una carga que pueda llamarse de ayuda humanitaria, no se olvide de llevar buena música movida y un par botellas de whisky para hacer la travesía más amena y sensual,
De inmediato ponga rumbo a las costas de Israel, no importa que usted no sepa navegar pues no llegará hasta ellas porque de seguro alguna lancha patrullera israelí lo interceptará mucho antes en las llamadas aguas internacionales. Cuando lo detengan levante y mueva las manos bien altas para que las cámaras de vigilancia de sus botes lo vean y al tratar de esposarlo haga alguna resistencia e insúltelos -aprenda un par de malas palabras en judío o yidis durante el viaje o antes de zarpar- y así se asegurará de que va directo para el trullo unos cuantos días, e incluso si se pone rebelde en los interrogatorios y les da un agarrón o una galleta a los agentes logrará varias semanas de permanencia, y si le encierran tres o cuatro meses, mejor que mejor.
Procure que lo sometan a un duro tercer grado con lámpara de luz cegadora, humo denso de cigarro directo a la cara y varios agentes del Mosad con corbatas sueltas y camisas remangadas torturándolo durante varios días, como en las películas, y si le pueden hacer una herida en la cara que deje cicatriz o un ojo morado entonces ¡Maravilloso! No se preocupe por nada, todo irá bien de acuerdo al plan propuesto, cuando las autoridades israelíes se aseguren de que usted es solo un pendejo exhibicionista que no representa peligro alguno lo soltarán, le darán una patada en el trasero y lo pondrán en un avión con pasaje gratis deportándolo a su país.
Allí en el aeropuerto lo esperarán cientos o miles de personas con vítores y pancartas, collares estilo hawaiano, cavas espumosos descorchados y lo recibirán como un verdadero héroe, mejor que si hubiera descubierto una vacuna contra la idiocia que tanta falta le hace a la humanidad o llegar a marte en bicicleta y camiseta china, los medios se pelearán por lograr entrevistarle, algarabía, gozo inmenso, júbilo de jubileo del Camino a Santiago, alborozo al por mayor y detalle.
Después saldrá en los telediarios de las emisoras nacionales y en muchas noticias de radios y periódicos. Ya tendrá la fama, será el
Gran Flotillero Liberador Torturado, el Almirante de la Mar Judía, El Mártir de los Oprimidos ¿Y el dinero? Fácil, se buscan unas cuantas ONG de esas que siempre están dispuestas a soltar buenos cuartos para estos casos guanajos, tours por pueblos, ciudades, colegios y universidades, una película y así mismo una primera edición con doscientos mil ejemplares de una novelita sobre el suceso escrita por algún amanuense a sueldo, y además si se consigue el patrocinio de una famosa marca de crema anti cicatrices y otra de un desinflamante de ojos tumefactos, ya los bolsillos van a estar buchús.
Tal vez no llegue a ser multimillonario pero ganará cuartos para no trabajar en muchos años o el resto de su vida puestos a plazo fijo, será reconocido por amigos y vecinos en su barrio que le evitarán al verle para no oír una vez más las mil veces repetida batallita, y tendrá tema para contarle a sus nietos si estos no se ríen y se marchan aburridos de escuchar tantas tonterías.
Mucha acción por poca inversión, es un buen business ¿Se animan queridos lectores-as? Estoy dispuesto a acompañarles ¡Ya tengo la botella de Whisky!











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