En meses o años la sociedad francomacorisana ha sido testigos de hechos trágicos que han enlutado a numerosas e importantes familias, en su mayoría atribuido a falta de medidas preventivas proveniente de la Jefatura de la Policía.
Al arribo otra vez a la Dirección Regional Noreste de la Policía del general Orison Olívense Minaya, caen a su espalda retos de suma importancia, es el caso de reducir al mínimo los actos delictivos, los puntos de venta y consumo de drogas y los ruidos innecesarios, que provienen de motocicletas de alto cilindraje hasta conducida por menores de edad.
Para el nuevo comandante enfrentar esas y otras situaciones que se llevan vidas jóvenes, tendrá que contar con el apoyo de los funcionarios del Ministerio Público, las autoridades políticas del Gobierno de Luis Abinader y del propio Director General de la Policía, mayor general Ernesto Rodríguez García.
Si el general Olívense Minaya logra afinar serios trabajos con la Procuradora Fiscal, licenciada Smaily Rodríguez, la Gobernadora Civil de Duarte, licenciada Xiomara Cortés y líderes del Movimiento Popular, esta ciudad podría recuperar la seguridad y tranquilidad de cada ciudadano.
En verdad los francomacorisanos no pueden seguir programando sus actividades de desarrollo en medio de hechos delictivos, que solo enriquecen los bolsillos de narcotraficantes y quienes lideran grupos delincuenciales, precisamente a la vista de oficiales de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y otras autoridades que se hacen indiferente.











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