El coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, al final de un tercer encuentro con el también coronel Rafael Thomás Fernández Domínguez, le prometió que si se hacía realidad su programada revuelta militar, para restaurar la vida constitucional del país y devolver el gobierno al profesor Juan Bosch, estaría en primera fila.
Ciertamente al estallar la Revuelta Militar o la llamada Revolución Constitucionalista el 24 de abril de 1965 y estando fuera del país Fernández Domínguez, el coronel Caamaño junto a grupos de la sociedad civil lideró las luchas, inclusive contra el Gringo Invasor.
A propuesta del profesor Juan Bosch, asumió el Gobierno de la República en Armas y al devolver al pueblo el poder que le otorgó, un día como hoy en el 1965, prometió regresar al país para lograr las reivindicaciones no lograda durante a lo largo de la “Revolución” de abril.
Esta última promesa se hizo realidad el 2 de febrero de 1973, al abrazar sin miedo y sin temor la gesta guerrillera “Playa Caracoles”, que días después por orden del presidente doctor Joaquín Balaguer y oficiales de la CIA, fue asesinado en las frías lomas de Nizaíto, de San José de Ocoa.
Al cumplirse hoy 61 años del citado hecho, falta saber si desde las alturas del Ejército y la Policía Nacional, surja quien se ponga las botas de responsabilidad del heroico Coronel de Abril y Playa Caracoles, Francisco Alberto Caamaño Deñó.











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