Hay decisiones de dirigentes que pasan desapercibidas con el tiempo, pero cuando uno vuelve a los números, encuentra cosas que realmente llaman a la atención. Y eso fue precisamente lo que me pasó revisando la serie final del Torneo de Baloncesto Superior con Refuerzos de San Francisco de Macorís del año 2022.
San Martín y Máximo Gómez protagonizaron una serie final que necesitó los cinco partidos para decidir el campeonato, la serie estaba 2-2, no había mañana. Y el 4 de octubre del 2022 se jugaba el quinto y último partido de aquella final, una edición dedicada al presidente de la República, Luis Abinader Corona, y para San Martín había algo más en juego que simplemente ganar una serie: “El club no ganaba un campeonato desde 2004”.
Habían pasado 18 años.
Pero hay un detalle de aquella noche que, a mi entender, merece ser resaltado.
Durante los primeros cuatro partidos de la serie, el dirigente Richard Ortega había dirigido utilizando rotaciones largas. En el primer juego utilizó nueve (9) jugadores, en el segundo once (11), en el tercero diez (10), y en el cuarto volvió a utilizar once (11).
Es decir, Ortega venía confiando en prácticamente todo su personal.
Pero llegó el quinto juego y cambió el libreto por completo.
Richard decidió jugarse el campeonato con solo seis hombres. Sí, con seis (6).
Curtis Hollis y Jalon D. Miller jugaron los 40 minutos completos. Jassel Pérez estuvo en cancha 39:44, descansando solamente seis segundos. Eduardo García jugó 39:41, apenas 19 segundos fuera del tabloncillo, mientras Rayner Tavárez disputó 36:10.
¿Y del banco?
Carlos Taveras fue el único jugador que entró y jugó. Jugó apenas 4 minutos y 15 segundos. Nada más.
Eso significa que cinco jugadores absorbieron 195 minutos y 45 segundos de los 200 minutos disponibles para los cinco puestos en cancha.
En una época donde hablamos constantemente de administrar minutos, profundidad, piernas frescas y rotaciones, resulta difícil imaginar un partido de campeonato jugado de esa manera.
Pero Richard Ortega entendió que aquella noche no se podía guardar absolutamente nada, era ganar o irse a casa.
Y ganó.
San Martín derrotó 96-85 al Máximo Gómez, cerró la serie 3-2 y terminó con una sequía en el club de 18 años sin conquistar un campeonato.
Para mí, ahí está la historia.
No estamos hablando de un dirigente que durante todo el torneo jugaba con seis o siete hombres. Estamos hablando de alguien que venía utilizando rotaciones de diez y once jugadores pero que, justamente cuando llegó el partido más importante del torneo, cerró completamente su rotación y puso el campeonato en manos de cinco hombres y un solo sustituto.
Fue una apuesta arriesgada.
Si San Martín pierde, posiblemente hoy estaríamos hablando de que los jugadores llegaron fundidos al último cuarto. Pero él ganó. Y cuando una decisión de ese tamaño termina en campeonato, también hay que darle su mérito a quien tuvo el valor de tomarla.
Richard Ortega se jugó aquella corona con seis hombres y cinco de ellos prácticamente no salieron de la cancha
San Martín esperó desde 2004 para volver a celebrar.
Y quizás una de las mejores maneras de resumir aquella noche del 4 de octubre de 2022 sea esta:
Después de 18 años esperando un campeonato, cuando llegó el momento de buscarlo, el dirigente Richard Ortega decidió que no necesitaba once jugadores, QUE LO LOGRARÍA CON SEIS.
Armando Rendón Coste
@armandorendon











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