Quizás más allá de la llamada poblada de aquel abril de 1984 en nuestro país, por varios días ciudadanos de Francia se han lanzado a las calles, pillando establecimientos comerciales y hasta quemando vehículos y edificios del sector público y privado.
Los actos de violencia encuentran justificaciones en los manifestantes por el alza de los precios de los combustibles, el alto costo de la vida y por los gastos militares en la guerra de Rusia y Ucrania.
Los funcionarios del Gobierno de Luis Abinader, los industriales y los grandes comerciantes del pueblo dominicano, hoy debieran poner sus ojos en las violentas protestas que tienen sede en pueblos de Francia, que al parecer no tienen límites.
Poner atención en esas protestas callejeras, que incluyen saqueos de establecimientos comerciales, porque es común de los dominicanos y de manera especial alegados dirigentes populares, el imitar lo que hacen otros países.
Es el momento de hurgar todas las medidas que sean posibles en el plano económico, para evitar alzas en los precios de los combustibles, las tarifas energéticas y los productos comestibles, para que no se enciendan las mechas de las protestas, quizás con mayor trascendencia a las que se originan en Francia.
Esperamos que así sea, para que sigamos viviendo y respirando tranquilidad.











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