Señor PAPA bragueta no es de usted que quiera hablar, si no del papa de verdad aquel que si sabe en que circunstancia se usa la abertura que tiene su pantalón por delante en el mismo medio. El papá bragueta por lo contrario cree que lo de adelante del pantalón es un hoyo por donde se saca la cosa para hacer el sexo y si se pasa de cerveza es un desagüe para botar el líquido de su pobre vejiga cansada de soportar pipí, más acido que un limón persa.
El papa de verdad cuando orina se cuida que el engranaje de la cremallera (zipper) no le agarre la piel envolvente de su pene (escroto), más se cuida al darse la última sacudida no violenta que no quede una gota en su ropa interior por el mal olor que se puede producir y molestar a su esposa.
El papa bragueta se sube el zipper con violencia y velocidad según el jumo que tenga, se agarra el escroto en cada miada y vocea mil coños y carajos porque su instrumento de vida sexual esta mordido por su piel y olvidándose de la tercera sacudida reglamentaria para no dejar miao en los pantalones porque luego eso huele a mono mojao.
El papa de verdad para el los testículos son los ovarios exterior que Dios le regaló para producir los hijos del alma que él soñó para amar y protegerlos para siempre.
El papa bragueta no tiene testículos sino los cocos que acostumbra a agarrarse con las dos manos en el momento del pleito verbal y los muestra como los símbolos de macho, muy macho, hombre de coraje que hay que temerle y en el mundo sexual no son testículos ni cocos son timbales que si están afinados deben de sonar “ chataplan chataplan …….“ en el acto sexual son opciones de prevención y nunca se imaginarían que sus testículos son productores de niños si no fábricas de muchachitos para ser peloteros firmados por mucho dólares para él o reguetoneros como Don Miguelo y si es hembra que se casen con un extranjero para que le saque residencia y si sale gay que sea productora de televisión como Mia que gane mucho dinero de frente o de espalda.
El papá de verdad vive todas las etapas del crecimiento de sus hijos, lo vomita antes de salir, le cambia los pañales, lo baña, le da leche, lo calma de noche cuando llora, le habla, le canta, aun que cante malo, pero le canta.
El papá bragueta no le quita los Pampers sucios porque son cosas de mujeres, no los baña porque no le gusta verle la cosa, no le da leche porque lo vomita, no le habla porque no lo entienden, tampoco le cantan porque no sabe canciones de niños y de noche si lloran mucho se cambian de habitación porque esa muchachita del diablo salió a la mama jodiendo desde chiquita.
El papá de verdad cuando llega con unos tragos organizados que lo hizo con sus amigos del trabajo, habla bajito, camina lento, a lo oscuro para no despertar a la bebe, casi siempre le lleva un regalo de comer a la esposa, le pregunta ¿Cómo te sientes mi amor?—¿te gustaría hacer el amor ahora o mañana?—“si—“. El papa bragueta llega borracho como un perro, prende la luz, habla tan alto que los vecinos los escuchan, le pide a la esposa que le caliente la cena, que se bañe su parte que tire la niña en la cuna, que prenda el abanico , que lo apague, que le busque agua, para beber, que se quite los rolos que le molesta, que no ronque como la noche anterior y al final se durmió sin hacer nada, por último el papa bragueta si le matan una hija es capaz de negociar el caso.
ATT: Manolo Bonilla
Un papa de verdad










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