La presencia militar estadounidense en suelo colombiano muestra una vez mas la falta de soberanía de esta nación sudamericana. Esto no es fortuito en gobernantes colombianos, hay que destacar que desde la llegada al poder del extinto líder el comandante Hugo Rafael Chávez Frías en Venezuela, los Estados Unidos y sus lacayos lame botas en la región, principalmente los gobiernos de Colombia, no cesan en sus intensiones de agredir a una nación que ha decidido ser libre y soberana, como lo viene siendo desde 1999, la República Boliviana de Venezuela.
En el 2009, Estados Unidos utilizó 7 bases colombianas, autorizadas por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, y en ese entonces en el período 2006-2009, el Ministro de Defensa era el ex presidente Juan Manuel Santos. Esté en el 2009, fue relevado en el cargo por el general Fredy Padilla de León, el cual anunció que las fuerzas norteamericanas utilizarían dichas bases, con el pretexto de una cumbre para luchar contra el terrorismo y el narcotráfico.
Hoy en el 2020, nueva vez regresa el Comando Sur estadounidense a territorio colombiano con el supuesto objetivo de luchar contra el narcotráfico, pero todos sabemos cuáles son las verdaderas intenciones reales de estas fuerzas foráneas e invasoras, que con el aval del presidente de EE.UU., Donald Trump y su títere en la región el presidente Ivan Duque, se encuentran en suelo colombiano.
Las amenazas y agresiones imperiales llevan ya 21 años, desde Chávez hasta el actual gobierno legítimo que preside el presidente obrero, Nicolás Maduro Moros.
Desde la auto proclamación del payaso del circo (Juan Guaidó), el gobierno arrodillado de de Duque, le ha servido en bandeja de plata su territorio nueva vez a EE.UU., y no solo el territorio, sino también los servicios de bandas de sicarios y narcoparamilitares como “Los Rastrojos”. Estos han perpetrado desde guarimbas, atentados terroristas, magnicidio y operaciones militares como la “Operación Gedeón”. Además bloqueo económico y financiero, en busca de asfixiar y derrocar el gobierno de Nicolás Maduro.
Los planes desestabilizadores de la extrema derecha fascista y terrorista venezolana contra el gobierno legítimo de Nicolás Maduro, cuentan con el apoyo de Luis Almagro, la OEA y el Grupo de Lima, quienes han sido parte de toda esta estrategia. Además promueven el uso de la fuerza contra el gobierno de la República Bolivariana. Hay que aclarar que Mexico siendo parte de estos organismos regionales no está de acuerdo con esas políticas de agresión, y plantea la vía política para solucionar las diferencias entre el gobierno y la oposición.
Almagro y su OEA, han requerido aplicar al gobierno de Maduro, la Carta Democrática de este organismo, violentando lo que estable la Carta de la ONU, que tiene como principio en su artículos I y II, lo siguiente:
Cito:
1- Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la Paz.
2- Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otros medidas adecuadas para fortalecer la paz universal.
Fin de la cita.
Estos artículos universales de la Carta de la ONU, demuestran el derecho que tiene Venezuela de ser una nación libre y soberana, pero Estados Unidos y los gobiernos lacayos como el de Iván Duque y otros países de la región, persisten en acabar con la Revolución Bolivariana; para adueñarse de sus recursos naturales como son: el petróleo, oro, coltan, entre otros.
La revolución bolivariana y el pueblo chavista, no cederán ante el chantaje y presiones de gobiernos lacayos que se arrodillan ante el invasor Yanqui, y eso lo ha desmostrado la consolidación de la unidad cívico, militar y policial, que no duda en defender su gobierno y su soberanía; ante cualquier agresión militar extrajera.
Como diría el comandante Chávez en una de sus alocuciones en el 2008: “Váyanse al carajo, yanquis de mierda”.
Término con la siguiente frase lanzada por Ernesto-Che-Guevara, en la Conferencia Tricontinental de 1966:
“Crear uno, dos, tres Vietnam, es la consigna”.











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