Con la asunción al poder del Estado Dominicano por el Partido de la Liberación Dominicana PLD, se inaugura un nuevo estilo de corrupción jamás visto en el país en toda su historia.
La injusticia, el robo descarado al erario y la doble moral de ese conglomerado mafioso han convertido la República Dominicana en un gran estercolero.
La pestilencia existente ha alcanzado tal nivel de deterioro que pareciera haber roto la capacidad de oler de la mayoría de los habitantes del pueblo dominicano. Otros de manera aviesa se han desconectado el olfato para no entender la magnitud de la podredumbre que obnubila las mentes de la mayoría de los ciudadanos dominicanos.
A mí de manera particular me ha venido consumiendo gradualmente la fetidez que nos arropa a todos en esta media isla, lo que me ha puesto a pensar de manera firme y decidida marcharme de este país.
La peste morada enquistada en el poder político de la nación desde hace veinte años lo ha podrido todo, dejando una amplia estela maloliente a lo largo y ancho de la geografía nacional.
Solo los corruptos peledeístas, sus allegados y sus cómplices no se han dado cuenta de la magnitud del vaho que nos cuesta respirar.
En el libro titulado El Cartel de los Sabios, el capítulo dedicado a la justicia dominicana y Io mal que huele, es sólo un eslabón lo que en él se describe en comparación con lo que se está viviendo en la nación dominicana.
El Cartel de los Sabios explica además cómo la familia peledeísta, la concebida por Juan Bosch en el año 1973, y que por casualidad de la vida llevó a Leonel Fernández a la presidencia dela república en el 1996, pasa en un abrir y cerrar de ojos de la más abyecta mendicidad a ser considerada como la más rica y poderosa del país, fruto del robo descarado de los recursos aportados por cada ciudadano de la República Dominicana.
Ese conglomerado mafioso tiene postrada a su servicio a cada una de las instituciones públicas del Estado y a gran parte del sector privado. La impunidad con la que opera ese grupo delincuencial irrita a todo aquel que piensa con cabeza propia.
Comencemos desde ya a descontaminar el aire infectado por la peste morada. La oportunidad de oro es en mayo 2020, de lo contrario el país corre el riesgo de seguir siendo depredado por ese grupo de malhechores peores que las pirañas.











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